miércoles, 30 de abril de 2014

Corea del Norte: mitos y democracia

Son ya muchos los mitos que corren por Occidente sobre la República Popular Democrática de Corea y su supuesto régimen hermético-militar. Lo cual de primeras supone una gran contradicción, puesto que si fuera un régimen hermético, ¿cómo se tiene acceso a lo que sucede dentro del Estado norcoreano y de dónde salen tantas noticias sobre el país? Pequeños matices que se escapan entre los medios de comunicación.


Corea del Norte es una república socialista semi-presidencialista. Esto significa que el presidente de la república o jefe de estado (presidente del presidium de la asamblea suprema) es elegido por la asamblea suprema, que a su vez es escogida junto al primer ministro (presidente del gobierno) directamente por el pueblo.

Ahora mismo quien ostenta la presidencia de la república es Kim Yong-nam, y el presidende del gobierno (premier) es Pak Pong-ju.

El puesto de Kim Jong-un, del que tanto se habla, es el de primer presidente de la comisión nacional de defensa de Corea del Norte, lo que significa, ni más ni menos, que es el comandante supremo del ejercito popular de Corea. Que es también ratificado cada 5 años (junto a la nueva asamblea suprema). Y por supuesto, no tiene poderes administrativos(1). Es decir, Kim Jong-un no es ningún dictador. De hecho, si entráis a wikipedia en la sección líder supremo, os redireccionará a presidentes que ha tenido la república. Cuyo puesto, como ya hemos visto, no lo ostenta él. También podéis ver los presidentes aquí.

¿Por qué ese culto a la personalidad, entonces? Bueno, de hecho, no existe un culto a la personalidad diferente al que podría haber en EEUU con el presidente Obama. O con Lincoln o Jefferson. Cada estado crea unos símbolos nacionales que vinculen su territorio con una historia. La diferencia radica en que el culto en EEUU es político (presidente) e interclasista (se usa para mantener a la nación unida), y en el estado norcoreano es proletario y cultural. Es decir, el budismo, taoísmo y confucionismo mezclados en todo el continente asiático (no sólo en dicho estado), provoca que la población tenga un padre espiritual. Una guía. Lo cual no significa que no podamos tener una opinión crítica con esto, siempre al márgen de juicios eurocentristas.

¿Cómo se articulan las elecciones que comentaba antes? Fácil, todos los ciudadanos del Estado pueden presentarse en su distrito (todo el estado se divide en pequeños distritos), sin importar el partido al que pertenezcan. Ya en esos distritos, la población se reúne en asamblea y debate qué candidato presentan (por medio de votaciones secretas). Es decir, se usa el método de la democracia directa y asamblearia. Una vez decididos todos, se elabora una lista donde están todos los candidatos elegidos en los distritos, y el día de las elecciones se vota esa lista. Si se da el caso de que es rechazada, se procedería a hacer el mismo procedimiento.

Normalmente, siendo el Partido del Trabajo de Corea el partido de la revolución norcoreana, es causal que la mayoría de diputados de la asamblea suprema del pueblo sean de dicho partido. Esto no significa que sea el único, puesto que en Corea, todos los partidos legales están unificados en el Frente Democrático para la Reunificación de la Patria. Tal frente está formado por el Partido del Trabajo de CoreaPartido Social Demócrata de CoreaPartido Chondoísta Chong-u, junto a otros, con el objetivo de reunificar Corea y llevar el socialismo a todo el país.


Como puede verse, en la República Popular Democrática de Corea no existe ninguna supuesta dictadura. Conviven varios partidos en la asamblea suprema del pueblo y los candidatos son escogidos siguiendo el principio de la democracia directa. De hecho, como ya se ha podido observar, en los debates distritales para las elecciones, no siempre se elige a alguien del PTC.


Como añadidos, la prensa es pública, puesto que es un régimen socialista, es decir, propiedad de los trabajadores y las trabajadoras de toda la república. Organizada por gremios, todos ellos tienen su propia asociación comunicativa gestionada asambleariamente. No sucede pues, como en Occidente, que la información que da la prensa es la voluntad del dueño de la prensa. Y la red de internet es de libre acceso en las universidades. Fuera de ellas, debido al gran gasto que supone para el Estado provocado por el bloqueo económico al que se enfrenta Corea del Norte, existe una intranet que se va actualizando con todo lo que puede cogerse de la red libre.

Del supuesto hermetismo, se puede observar en un programa de televisió de Catalunya llamado Afers Exterios como los alumnos universitarios de Corea del Norte están perfectamente informados de lo que sucede en el estado español, por poner un ejemplo.

En conclusión, la República Popular Democrática de Corea supone hoy por hoy un lugar del que se vierten muchas mentiras fácilmente refutables, como se ha podido ver. Occidente, en cambio, sigue siendo un lugar que es capaz de todo para defender sus intereses.
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lunes, 21 de abril de 2014

¿Es el Estado español un Estado fascista?

Semanas atrás me he encontrado con un debate que, al parecer, lleva años sin ser resuelto, o al menos la existencia de una opinión compartida brilla por su ausencia. La cuestión de la que hablo es si España es un estado fascista o no lo es.

Mi intención con este artículo no es responder directamente a la pregunta, sino exponer argumentos clave para que la lectora llegue a una conclusión propia, en base a la reflexión.


Empecemos por esclarecer si el estado español es una democracia. ¿Puede un Estado tener una democracia transversal? ¿Una democracia que favorezca a todas las clases sociales? La respuesta se encuentra en el sistema económico. No puede haber una democracia transversal puesto que el sistema económico no favorece por igual, en términos de poder, a las dos clases sociales más importantes. Habrán propietarias y no propietarias. Accionistas y trabajadoras. Y si lo importante es que haya un desarrollo del sistema productivo y una cubierta de necesidades, dentro de un régimen de propiedad privada, el estado tendrá que favorecer a ésta, en vez de a la propiedad pública o autogestionada. Tendrá entonces más poder la propietaria que la trabajadora, puesto que la primera es la que va a tirar el Estado adelante usando la fuerza de trabajo de la segunda.


Aclarado ya que la democracia no puede ser transversal, sino que ha de ser obligadamente una democracia de clase, a España le toca por sistema económico la democracia burguesa, puesto que el sistema económico no favorece a la clase trabajadora, sino a la clase propietaria.

Pero, ¿es el estado español una democracia burguesa? ¿Existe una competencia de intereses dentro de la burguesía que haga que haya una competencia entre partidos representantes de diferentes intereses dentro de la clase propietaria? De nuevo, la respuesta es no. La clase propietaria está unida en la patronal. En todos los sectores hablamos de oligopolios, monopolios y oligarquías. ¿Qué significa eso? Que uno o muy pocos propietarios pactan los precios. Que hay una alta concentración de capital, y los medios de producción son propiedad de muy poca gente. Es decir, los diferentes 'capitalismos' (industrial, bancario, comercial) se han anexionado y han pasado a tener un sólo interés, el financiero. Así, observamos como la oligarquía toma el poder del Estado a través de la financiación política, y el necesario vínculo económico (pues recordemos que el Estado capitalista debe favorecer necesariamente a la clase propietaria), lo que a su vez significa que la legalidad pasa a ser monopolio de dicha oligarquía, y deja de ser una legalidad genérica burguesa. Concluyendo en un bloque hegemónico de poder en el que los partidos legales representan los intereses de dicha oligarquía.
El reflejo de esto se ve en el sistema político. ¿Hay diferencias sustanciales económicamente entre el PP y el PSOE? ¿O sólo tienen diferencias en materia social? Efectivamente: dos partidos, una política económica, y una ley electoral que, debido al reparto mínimo de diputados por circunscripción, mantiene un bipartidismo superestructural que protege al régimen.

Vemos, pues, que el estado español no es una democracia burguesa. Pero eso no lo convierte directamente en un estado fascista. Lo convierte, de momento, en un capitalismo monopolista de estado. Es decir, que las propietarias tienen el poder político. Que la infraestructura (sistema económico) ha colapsado la superestructura (sistema político).

Llegados a este punto, es necesario volver a plantear la pregunta que enuncia este artículo: ¿es el estado español un estado fascista? Lo que a su vez provoca que tengamos que plantearnos otra pregunta más de base: ¿qué es el fascismo? lo que se transforma en ¿cuál es su característica principal?
Responderemos la pregunta por eliminación. ¿Es la característica principal del fascismo su represión? No, puesto que ésta existe si las circunstancias lo demandan. En el estado español, por ejemplo, la represión fue muy dura en la posguerra y en el posfranquismo (transición). Por lo que ésta dependerá del peligro que corra la clase dominante o clase propietaria. ¿Es la característica principal del fascismo su sistema económico? Tampoco, puesto que tanto la Alemania nacional-socialista, como la Italia fascista, como la España franquista, escogieron derivas económicas distintas y que cambiaron a medida de las circunstancias de la clase dominante. Esto, en el estado español, es prácticamente palpable, primero con el periodo de autarquía, después, en cambio, con el tecnócrata.

Entonces, ¿qué característica principal queda si no es la represión o el sistema económico? El origen del fascismo, y el sistema político. Todo régimen fascista comparte el origen y su sistema político: el estado corporativo. ¿Cuál es el origen del fascismo? La crisis del capitalismo, el peligro de que la clase propietaria perdiera su poder, el ascenso del movimiento obrero.

En el estado español, después de que el frente popular ganara las elecciones en la II República, el fascismo llegó al poder de la mano de Franco después de una cruenta guerra nacional revolucionaria que él ganó. El contexto internacional fue de crisis del capital, y en concreto en España crisis profunda y victoria de un frente formado por comunistas, republicanos de izquierda y hasta anarquistas.

La otra característica principal es el sistema político, que tampoco cambió en los regímenes fascistas: el estado corporativo. Dicho estado estaba formado por la corporación política, la sindical, la patronal, la militar, etcétera, en el que los individuos quedaban relegados a un segundo plano y eran las corporaciones las que se encargaban de negociar los asuntos sociales.

En el estado español vemos algo muy interesante, y es que la transición no fue una ruptura, pues no se llamó a una asamblea constituyente. No se convocó ningún proceso popular que rompiera con las élites fascistas, sino que fueron las élites fascistas las que crearon el proceso constituyente. La transición, pues, fue una reforma del franquismo. Unos pactos entre élites políticas. Por tanto, la base franquista quedó ahí. Fue una reforma necesaria para poder entrar en la Unión Europea (ya que sus estatutos prohibían la entrada de un estado formalmente fascista) y que la tasa de ganancia de la clase dominante no se estancara.

Y finalmente, también podemos observar algo, y es que en el estado español, existe una corporación política (bipartidismo superestructural y monarquía), una corporación sindical (los dos sindicatos representativos [CCOO y UGT], que en realidad sólo agrupan a una muy pequeña parte de la clase trabajadora, alrededor de un 5%), y la corporación patronal. Y son estas corporaciones las que entre ellas negocian, al margen de la ciudadanía, todos los asuntos del estado. Son entes financiados por él mismo. Así como también puede observarse que el corporativismo en añadido podría ser consecuencia directa de la gran concentración de capital en el estado.

La conclusión, como quedó anunciado al principio, queda a cargo de la lectora.

domingo, 20 de abril de 2014

El Estado burgués y la clase trabajadora

Una vez finalizadas las revoluciones burguesas o los pactos entre nobleza y burguesía para que esta última se erija como nueva clase dominante y se apodere del Estado tenemos una nueva forma de organización política que como diría Engels, “(El Estado moderno) no es sino un comité que administra los problemas comunes de la clase burguesa”. Pero si consideramos el punto de vista desde la clase oprimida, el Estado burgués y el Estado absoluto tienen muy pocas diferencias. La diferencia entre estos dos tipos de Estados, para la clase trabajadora, es la misma que para un pájaro el cambio de una red en la que está atrapado a una jaula un poco más grande, por tanto para la clase obrera, el cambio de un Estado a otro o supone más que el ensanchamiento de la jaula donde está presa.



Vayamos a analizar las características y diferencias de cada Estado. Bajo el Estado absoluto tenemos una clase social dominante que es la nobleza (y el clero) pero que se “esconden” detrás de un monarca absoluto que es quien, en definitiva, es catalogado como el pilar central del Estado y la sociedad. ¿Cómo se ve la clase trabajadora ante la nobleza y el monarca? Pues las masas trabajadoras se ven en condición de servidumbre hacia sus inmediatos superiores sin opción de rechistar ni razonar. Característica de este Estado es que la violencia autoritaria y explotadora de la nobleza hacia la masa obrera es totalmente visible, descarada y abierta. He aquí una de las principales diferencias con el Estado burgués, donde la explotación y opresión hacia la clase trabajadora está casi perfectamente enmascarada, primeramente escondida tras un Parlamento y Gobierno elegidos “libremente” por el pueblo mediante el sufragio universal. La burguesía explota y controla a la masa trabajadora de una manera mucho más sutil que la nobleza/monarca absoluto escondiendo la explotación tras un tupido velo de “libertad” y “derechos”.

En la sociedad capitalista, el poder supremo y la soberanía recae sobre el Parlamento. Mientras en un Estado absoluto las clases oprimidas recibían directamente ordenes desde la nobleza o el clero sin posibilidad de discusión y con castigos severos si se oponía resistencia, en el Estado burgués a las clases populares se les pregunta cada cuatro o cinco años a quien quieren enviar al Parlamento para ser “representados”.  ¡Que honor! ¡Estos burgueses nos dejan elegir cada cuatro años a nuestros nuevos amos! Alguien puede llegar a preguntarse la siguiente cuestión: “¿Pero por qué la burguesía deja que las clases populares voten libremente si pueden votar a partidos o representantes comunistas o campesinos?”, la respuesta es bien sencilla, la burguesía sabe que gracias a su control de los medios de comunicación pueden hacer que la inmensa masa obrera acabe votando a partidos que realmente mantienen el statu quo capitalista y no ponga en peligro los privilegios y poderes de la clase burguesa. La burguesía sabe que pasará esto, sabe que los resultados de las elecciones no cambiarán nada y es por esto que prefieren dejarnos votar antes que ejercer una violencia directa y descarada contra las masas populares.  Es más cómodo y efectivo que sean las masas populares elijan a sus opresores para que así se creé una falsa –pero reconfortante- ilusión de libertad. ¿Pero qué ocurriría si por motivos X la clase obrera votara y diera mayoría a partidos y representantes netamente socialistas que defienden los intereses del proletariado y quieren acabar con el orden burgués? Pues veríamos, como se ha visto a finales del siglo XIX y siglo XX que las fuerzas imperialistas y capitalistas –tanto nacionales como internacionales- sacarían a la luz su cara más brutal y violenta para sofocar cualquier indicio de cambio en el sistema capitalista. Es únicamente en periodos prerrevolucionarios o en momentos de crecimiento de organizaciones y partidos revolucionarios donde la burguesía se quita sus ropajes democráticos y saca a relucir las fauces del fascismo y de una violencia descarada contra las masas obreras y campesinas.  Así pues podemos afirmar, como ya lo hizo en su momento el economista soviético Yevgeni Preobrazhensky, que el Parlamento es un instrumento necesario de la burguesía para engañar al pueblo.

A modo de conclusión podemos afirmar que la diferencia entre el Estado burgués y el Estado absoluto radica en que la violencia del primero está mejor disimulada y enmascarada detrás de “libertades” y “derechos” que la del segundo.  Para el capitalista, la diferencia entre un Estado absoluto y un Estado burgués es abismal, pero para el obrero, para la clase trabajadora, la diferencia entre estos dos tipos de Estados la diferencia es ínfima.

“La diferencia entre la autocracia de la nobleza y el Estado burgués se resume en tres palabras: La jaula es más amplia, el látigo más liviano y los golpes se dan previo acuerdo de la constitución”. Yevgeni Preobrazhensky


miércoles, 2 de abril de 2014

Kronstadt: La rebelión silenciada


En este presente artículo vamos a recuperar una de esas intensas historias que aún no han sido arrojadas a la luz, al menos no para la mayoría de la sociedad. El tema que hoy nos concierne es la Rebelión de Kronstadt, y algunos preguntarán ¿y eso qué es? Bien, pues dicha rebelión fue un intento fallido de revolución anarquista (o contrarrevolución según los marxistas) contra el bolchevismo imperante y vencedor de la nueva URSS.


La derechización y la deriva autoritaria de la URSS ocasionó el descontento de parte de la clase obrera rusa, principalmente a aquellos elementos anarquistas, consejistas y demás libertarios que habían luchado durante la Revolución Rusa de 1917 y que soñaban con la implantación de un nuevo sistema caracterizado por la libertad y fraternidad de una clase obrera que llevaba siglos oprimida por la burguesía, algo que parecía no vislumbrarse en la nueva Unión Soviética. Fue entonces cuando, desde el 7 de Marzo al 17 la pequeña ciudad marinera rusa de Kronstadt (situada en la Isla Kotler a 30 Km de St. Petesburgo) vivió su particular revolución contra toda tiranía y autoridad marcada por los ideales anarquistas.

Esta rebelión la protagonizaron los marineros de Kronstadt, en su mayoría anarquista y “y siempre a la izquierda del comunismo y no a la derecha” como algunos bolcheviques intentaban hacer creer para desprestigiar esta rebelión. La población de esta pequeña ciudad marinera se levantó contra la URSS principalmente porque para ellos no era –el Gobierno- suficientemente soviético. El lema de los marinos era el de “Todo el Poder para los Soviets” ya que creían que la URSS se aburguesó demasiado rápido y privó de gran poder a los consejos y soviets repartidos por todo el nuevo Estado. Ante los primeros amotinamientos y barricadas de los marinos la respuesta militar por parte de un Ejército Rojo dirigido por León Trotsky no se hizo esperar, aunque primeramente no sirvió de mucho ya que los trabajadores de Kronstadt resistieron de manera heroica.

El antecedente a esta rebelión vino un mes antes, en Febrero de 1921 cuando los obreros de la ciudad se declararon en huelga general en motivo de queja por el mal repartimiento de víveres y productos básicos que necesitaban lo cual provocó los primeros arrestados. Fue entonces cuando el uno de marzo de 1921 la asamblea de trabajadores de Kronstadt envió a St. Petesburgo un documento con sus demandas sociales. Las exigencias de los marineros hacia el Gobierno eran principalmente la nueva elección de los Soviets ya que consideraban que estos no representaban los verdaderos anhelos de campesinos y obreros y que se dejara plena libertad para hacer propaganda antes de estas nuevas elecciones. Pero las demandas y exigencias no se paralizaban aquí, se iba más allá, los obreros pedían la libertad de reunión para los sindicatos industriales,  organizaciones campesinas y libertad de prensa para anarquistas y demás sectores revolucionarios de la izquierda no bolchevique, libertad para todos los presos campesinos y obreros arrestados a raíz de la huelga general de Kronstadt, nombrar una nueva comisión especial que revisara los procesos de los presos políticos que había en las prisiones soviéticas, la supresión del control policial en las estaciones de ferrocarriles que incautaban los vivieres que el Estado no vendía ni compraba, que los campesinos puedan tener haciendas propias siempre y cuando no tengan asalariados trabajando para ellos y finalmente la libertad de trabajo a domicilio mientras no se emplearan asalariados. Estas exigencias fueron un intento en vano de democratizar el régimen bolchevique que se olvidaba de la democracia obrera para abrazar el centralismo burgués, lo que acabó por tachar esas demandas que pedían aquellos marinos de la ciudad rusa de Kronstadt de “contrarrevolucionarias”. Sin duda alguna la paciencia de muchos sectores obreros y campesinos soviéticos se había agotado, estaban cansados de un Gobierno demasiado violento y coactivo que parecía evitar la llegada de aquel nuevo sistema por el que se había producido la Revolución Rusa de 1917. La intención de los marinos de la pequeña ciudad rusa era poder causar otra revolución, pero esta vez una revolución social que llevara a la clase obrera a vivir un “verdadero” socialismo. Según los obreros de Kronstadt, el Partido Comunista detentaba el poder político dejando de lado a los obreros y campesinos, mientras obraba en su nombre, como si un “neo-feudalismo” se hubiera instalado bajo el nombre de “comunismo”. El entusiasmo era tal que algunos idealistas llegaban a vislumbrar una nueva revolución que acabara con la autoridad y esa “comisariocracia” que parecía oprimir de nuevo a la clase trabajadora y que por fin se lograría el verdadero poder para el Pueblo, el verdadero poder para los Soviets.

Como era de esperar, el Gobierno bolchevique utilizó todas sus armas militares y propagandísticas para derrotar y desprestigiar a esta nueva rebelión.  Lo primero que hizo la maquinaria de propaganda soviética fue intentar hacer creer al resto de población soviética que dicha rebelión era realmente una contrarrevolución liderada por los “blancos” y demás sectores reaccionarios enemigos de la clase proletaria, nada más lejos de la realidad. Los marinos de Kronstadt rechazaron siempre toda ayuda reaccionaria, cuando llegaron las noticias del levantamiento obrero a París, los capitalistas rusos allí exiliados ofrecieron cantidades ingentes de dinero a los sublevados, dinero que rechazaron desde el primer momento. Cuando los antiguos oficiales zaristas, también exiliados, que habían conseguido exiliarse contactaron con los rebeldes de Kronstadt para ofrecer sus servicios militares, los primeros volvieron a responder de manera negativa.

Ante este ataque, los comités revolucionarios de Kronstadt se apresuraron rápidamente a publicar los nombres y profesiones de todos los miembros de esta nueva rebelión para confirmar que se trataba de verdaderos revolucionarios, obreros, marinos y campesinos que querían acabar con la autoridad y opresión.  “Estamos firmes para la causa que hemos hecho nuestra de liberar al pueblo del yugo que el fanatismo de un partido comunista le impuso, y moriremos gritando: ‘¡Vivan los soviets libremente elegidos!’ Que lo sepa el proletariado del mundo entero. Camaradas, necesitamos vuestra ayuda moral. ¡Protestad contra los actos terroríficos de los autócratas comunistas”. Estas consignas –y similares- rezaba el diario soviético “Novi Put”.

El 17 de Marzo de 1921 todo acabó, aquel sueño de revolución social sucumbió ante la feroz fuerza militar del Ejército Rojo. Nadie compendió la verdadera importancia de la causa por la que murieron todos esos hombres y mujeres. Al menos los hombres y mujeres caídos en la Comuna de París acabaron en el corazón de todo el proletariado mundial del momento, en cambio los hombres y mujeres caídos en Kronstadt fueron recordados como traidores de su clase social y como contrarrevolucionarios sin que nadie conociera realmente las causas que los llevaron a la muerte y su último llamado de socorro solo halló oídos sordos.




sábado, 15 de marzo de 2014

El dilema del prisionero y la clase trabajadora

Es evidente y palpable que, racionalmente, el beneficio tanto en términos de libertad, democracia como de bienestar que obtendría la clase trabajadora en socialismo sería alto. Puesto que la economía estaría al servicio de ésta, gestionada por ésta y su vida no dependería de la solvencia del empresario o de la voluntad del mismo. Así como también -el socialismo- supondría la abolición de la contradicción capital-trabajo, esto es, la abolición del hecho de que si el empresario quiere ganar más, el trabajador tendrá que ganar menos, y viceversa (aunque siempre se cumpla el primer caso, dada la naturaleza expansiva de la propiedad privada y por ende la necesidad de que la riqueza se concentre en el empresario).

Llegados a esta conclusión, ¿por qué la clase trabajadora no ha efectuado aún su emancipación? Dicho dilema lleva a pensar que ésta no es consciente, racionalmente, de qué le beneficia. Siendo que un grueso de la clase obrera no tenga en mente su emancipación. Lo que provoca, inevitablemente, otro dilema: ¿cómo es posible que en el paraíso racional que es el capitalismo, donde se llama a usar la racionalidad constantemente, a buscar el beneficio, la clase trabajadora renuncie al suyo en pos de la cooperación con la clase dominante? La respuesta es la aplicación de clase del dilema del prisionero extraído de la teoría de juegos de Nash. Dicho dilema original trata de que dos personas podrían no cooperar incluso si en ello va el interés de ambas. Y esto se produce por una falta de comunicación entre las dos partes, puesto que al no haber diálogo entre las dos personas, éstas dos creen que la traición es inminente y entonces optan por ella. Lo que individualmente les perjudica.

Explicado esto, pues, la aplicación de clase del dilema del prisionero significa que, dada la naturaleza racional -que es emancipadora- de la clase trabajadora, y la no-cooperación que implica ésta, se ha de provocar que dicha clase crea que no-cooperar significará no obtener beneficio. Por lo que su decisión racional, entonces, sería cooperar.

Como conclusión final, para conseguir esto, tal y como describió Foucault y Gramsci, se necesitan los medios coercitivos del Estado, y la superestructura de la que éste dispone. Es decir, usar todos los medios socializadores que posee un Estado. La familia, los medios de comunicación, la educación, el trabajo, y un largo etcétera. Así como ejemplo de esto, no está de más recordar el nacimiento de los Estados-nación. Aquellos Estados en los que sólo tenían opción a voto los más ricos y que, ante la presión proletaria para conseguir el sufragio universal masculino, se vieron obligados a permitirlo y a poner en marcha un proceso de nacionalización de la ciudadanía. Es decir, de inculcarles una identidad nacional para que la clase trabajadora cooperase con la clase rica dominante.

Identidades nacionales o simplemente la criminalización o difamación directa contra el socialismo pueden conseguir que la clase trabajadora, irracionalmente, se destruya a sí misma.

Estoy convencido de que hay solamente un camino para eliminar los graves males del capitalismo: el establecimiento de una economía socialista.
Albert Einstein (14 Marzo 1879 - 18 Abril 1955).

miércoles, 5 de marzo de 2014

La II República y el anarquismo. ¿Qué ocurrió en ‘Casas Viejas’?

Nos encontramos a principios de Enero de 1933, la clase obrera, alrededor del anarquismo y de la CNT, no aguanta más. A pesar de la llegada de la II República española el pueblo llano sigue pasando hambre y sigue sufriendo igual que en la Dictadura de Primo de Rivera, parece que las promesas de la Republica no llegan o lo hacen con demasiada lentitud.  La CNT clama por el llamado “Movimiento revolucionario” que no era más que la llamada a la insurrección popular, a la revolución de la clase obrera, una insurrección que debía comenzar por el sector ferroviario (a causa de la Huelga del mismo sector)  y de ahí pasar al industrial y así hasta llegar al campesinado. Este “Movimiento revolucionario” produjo que se proclamara en ciertos puntos del Estado Español el comunismo libertario, pero hay un pueblo que no pasará desapercibido para toda la sociedad española del momento; ese pueblo fue “Casas Viejas”, situada en los confines de Cádiz. 


¿Qué situación encontramos en ‘Casas Viejas’? Un pueblo sumamente humilde, controlado por los caciques de turno donde la clase obrera pasa hambre y se ven obligados a vivir hacinados en chozas. Nuestra pequeña localidad gaditana se hace eco del “Movimiento Revolucionario” acaecido en diversos puntos del Estado Español y la noche del 10 de Enero de 1933 el pueblo de ‘Casas Viejas’ sale a la calle, ataviados con sus escopetas de caza y demás armas, decididos a proclamar el Comunismo Libertario. Aquel humilde pueblo de jornaleros y jornaleras que soñaba con implantar sus derechos y con emanciparse del caciquismo y de cualquier forma de Poder externo no sabía que lo único que les esperaba era una matanza por parte de aquel Gobierno republicano del Presidente Manuel Azaña. El liderazgo de la insurrección popular lo llevó a cabo un viejo militante anarquista de 80 años, conocido en el pueblo como “Seisdedos” a la voz de “Ya ha llegado la hora”.  El pueblo una vez en la calle ocupó la Casa Cuartel consiguiendo desarticular la escasa presencia de Guardia Civil, lo cual provocó que desde Madrid y Cádiz se movilizaran a la Guardia de Asalto para sofocar la insurrección de ‘Casas Viejas’.

El Gobierno republicano ha sofocado las demás insurrecciones populares en el Estado Español y sabe que debe parar a toda costa el de ‘Casas Viejas’ porque si este triunfara podría extenderse la mecha revolucionaria de nuevo al resto del Estado e incluso llegar a provocar la caída de aquella ansiada Republica. Para apagar este último foco revolucionario, el Presidente Azaña llega incluso a movilizar al ejército. Nadie del Gobierno estaba dispuesto a arriesgar la República.

La increíble – y desigual- lucha entre un pueblo ansioso de libertad y un Gobierno que no quería perder su Poder se prolongó durante dos días hasta que llegado el día 13 de Enero, y después de la muerte de dos Guardias de Asalto, el último reducto de la resistencia anarquista era, ni más ni menos, la choza de aquel viejo revolucionario llamado “Seisdedos”. ¿Cómo se acabó con dicha resistencia? La choza del viejo Seisdedos fue reducida a cenizas mediante algodón empapado en gasolina incendiada. Solo consiguieron huir y salvarse un niño y una mujer que escaparon por la ventana, Seisdedos y tres personas más que resistían murieron carbonizados y acribillados por las ametralladoras de la Guardia de Asalto.  Los demás jornaleros supervivientes de aquel suceso revolucionario fueron fusilados indiscriminadamente acusados de la participación en aquella revuelta.


Este acto resultó productivo en consecuencias. La desmesurada y absurda represión gubernamental provocó la prematura muerte del Gobierno de Azaña, la crisis del bienio republicano y las enormes críticas por parte de la extrema-izquierda, que aprovechó la matanza de ‘Casas Viejas’ para hacer “publicidad” contra el Estado y en favor del abstencionismo electoral con tal de “castigar” a la República.  A causa del suceso de Casas Viejas se procesó a quien estuvo al mando de la Guardia de Asalto en la represión, el Capitán Rojas y al Director General de Seguridad. Finalmente, se presentaría una moción de censura contra el Gobierno a partir de una comisión parlamentaria que las Cortes la rechazaron.
Manuel Azaña no pudo reponerse de la mancha negra que suponía en su historial político la masacre en el Suceso de Casas Viejas lo cual le obligaría a acabar dimitiendo el 8 de Noviembre de ese mismo año.



“No quiero ni heridos ni prisioneros: tiros en la barriga”. Manuel Azaña dando órdenes al Capitán Rojas quien estaba al mando de la Guardia de Asalto en el Suceso de Casas Viejas. 

martes, 4 de marzo de 2014

Un debate con Albert Rivera (o cómo discute el progre de a pie)

Todo es relativo.
No será todo tan relativo en el momento en que “todo es relativo” es una afirmación absoluta, ergo verdad absoluta.
No existe la verdad absoluta.
¿Pero no has planteado la verdad absoluta de que todo es relativo?
Respeta mi opinión.
Cuando la fundamentes en la ciencia. Yo puedo opinar que las vacas vuelan y no por eso va a ser respetable, tolerable o verdad.
Claro, es que te crees que lo sabes todo. Prepotente.
A esto se le llama falacia ad hominem (atacar al oponente) y se usa para huir. Dame argumentos que rebatan lo que digo.
No sabes tratar a la gente y eso hace que pierdas la razón.
Ad hominem otra vez. Que yo no tenga educación no hace que mis argumentos pierdan solidez.
Pues el profesor dice lo contrario que tú. Y si es profesor es porque sabe.
Falacia ad verecundiam. El profesor puede decir misa, su posición no hace verdaderas sus afirmaciones.
Tú sólo eres un estudiante.
Ad hominem de nuevo.
Es que quieres imponerle tus ideas a la gente. No todo el mundo tiene que pensar como tú.
Una vez más, ad hominem. ¿Por qué no das un argumento científico como te los doy yo en vez de ser tan dogmátique? Resulta que la sociedad y tú estáis impregnadas de ideas anti-comunistas. ¿Quién piensa como quién ahora?
Vas de listo pero si la mayoría no tiene esas ideas será por algo.
Falacia ad populum (“si muchas personas lo creen así, entonces será así”).
A ver, si tus ideas están bien, pero no las veo factibles. Soy realista.
¿Y si te cito todas las veces que mis ideas han sido llevadas a cabo? Ten, va, una actual (Los caracoles de México): http://enlacezapatista.ezln.org.mx/
Pues porque lo han dicho en la tele.
¡Ad verecundiam!
Marx analizó el capitalismo del s. XIX y ya no vale porque ahora estamos en el s. XXI.
¿Y de los demás marxistas que han ido analizando el sistema desde el s. XIX al s. XXI no hablas? ¿Acabas de matar a Lenin, Rosa Luxemburgo, Guy Debord, Ho Chi Minh, Mao Zedong, Walter Benjamin, Theodore Adorno,…? Por no hablar de los y las anarquistas (¿Emma Goldman, Errico Malatesta, Kropotkin,…?).
Un apunte, existe una escuela en Alemania llamada Escuela de Fráncfort que reinterpreta y reformula todo lo que puede ser susceptible de reanálisis científico.
El marxismo es algo muy antiguo.
El capitalismo es más antiguo que el marxismo. Concretamente, empezó a nacer en el s. XVI en Holanda el capitalismo comercial.
Sólo repites  como un loro. Te han comido la cabeza. A ver si piensas por ti mismo.
Ad hominem por enésima vez. A ver si coges un libro y dejas de huir.
La lucha de clases se la inventó Marx.
Falso, ese concepto empezó a nacer de la mano de Maquiavelo. “Tal conflicto se origina en los “tipos de vida” -vivere- que se encuentran en un Estado organizado políticamente: el del pueblo y el de “los grandes” (los que gobiernan al pueblo)”. Autor cuyas teorías, junto a Hobbes, marcaron el inicio del liberalismo político, el cual usamos ahora.
No todos los empresarios son malos.
No se está diciendo que todos los empresarios sean malos, sino que hay una contradicción entre los intereses del empresario y los del trabajador. Son contrarios. Y el empresario depende del trabajador para ganar dinero.
Pues la lucha de clases ya no existe.
¿No? Mira, ahora podrán abortar las mujeres que tengan dinero, pero las que no, se verán obligadas a abortar clandestinamente. Una es de una clase social (rica/empresaria) y la otra es de clase trabajadora. La rica se nutre del trabajo de la trabajadora. La trabajadora necesita a la rica para tener trabajo y poder vivir. ¿Sigues pensando que la lucha de clases no existe? Dos clases que se necesitan pero que a la vez se repelen porque tienen intereses antagónicos. A esto se le llama contradicción capital-trabajo.
Cuando se produce un ERE, es porque el capitalista necesita solvencia, y eso sólo lo obtendrá despidiendo trabajadores. Los trabajadores, y los empresarios, por tanto, no tienen los mismos intereses.
¿Sigues pensando que la lucha de clases no existe?
Claro que no existe.
Pues hay una ciencia cuyos paradigmas más aceptados comprenden la existencia de clases sociales y por ende los intereses antagónicos de éstas. Sociología, se llama.
Que oye, que si no te parece bien, coges y haces una investigación por tu cuenta que refute eso.
Eso es porque lo miras desde tu perspectiva.
Falso, es ciencia. Y lo que dices vuelve a ser una falacia ad hominem.
Si fuese así no me lo estarías discutiendo, porque ya lo sabría.
A esto se le conoce como falacia ad consequentiam. Si lo que digo fuese cierto, YO CREO que ya lo sabría.
Pueden haber muchos factores que hayan evitado eso. Como no coger un libro de sociología, por ejemplo.
Pues yo creo que si tratas a todos como ciudadanos, es decir, como iguales, habrá igualdad.
Habrá un intento de igualdad jurídica, pero en realidad una clase seguirá teniendo los mismos privilegios porque aún tendrá el poder económico, ergo también el político. 
Pues yo creo que sin igualdad puede haber libertad.
Falso. Las clases existen por la existencia de la propiedad privada en los medios de producción. Unos los poseen, y producen capital gracias a que usan a la otra clase social como fuerza de trabajo. Por tanto, si las clases dependen entre ellas mismas, y a la vez se repelen, no hay libertad. Es decir, no hay libertad con dependencia, pues una clase social subordina a otra. Usa su autoridad económica y política.
Y qué hay de Chávez y su control sobre los medios de comunicación.
Otra mentira. En realidad aproximadamente el 80% de medios de comunicación en Venezuela son privados y antichavistas.
Pues los políticos son los culpables de la crisis.
En parte es cierto, y en parte no. Ellos atienden a unos intereses, los que importan en el tema económico, los de la clase rica/empresaria. No hay corrupto sin corruptor. Por tanto, si la clase trabajadora pasa a tener el poder de la economía (socialización de los medios de producción), los políticos pasarán a atender a los intereses de los trabajadores.
¿Quién lo dice? ¿Tú? ¿El líder de algún sindicato?
AD HOMINEM.
Dogmático.
No soy yo el que no atiende a argumentos científicos sin falacias de por medio. Eres un intento de anti-dogmatismo y acabas siendo el eje de lo contrario.
Hay que respetar todas las ideologías.
No tengo por qué tolerar o respetar el nazismo, fascismo o liberalismo. Teorías que perpetúan de una u otra manera el capitalismo y no hacen más que poner trabas a la democracia. No son mis intereses.
Si en comunismo todo es de todos, ¿puedo follarme a tu novia?
Las mujeres no son objetos ni medios de producción. A parte de ignorante y tonto, eres machista (valga la redundancia).
¿Entonces en comunismo no todo es de todos?
No, confundes abolición de la propiedad privada personal con abolición de la propiedad privada de los medios de producción (lo que es lo mismo, socialización de los medios de producción).
¿QUÉ HACES CON UN IPHONE SI ERES COMUNISTA, HIPÓCRITA?
El voto de pobreza es cosa de monásticos. Y la anti-tecnología cosa de anarquistas primitivistas. De hecho, gracias a algunos países socialistas gozas de satélites de comunicación.
El comunismo es un extremo.
Pues el capitalismo es lo opuesto. ¿Significa eso que capitalismo = extrema derecha?
Pues yo soy de centro, ni de izquierdas ni de derechas.
Pues no lo creo, en este sistema el poder lo tiene la clase rica/empresaria. Por tanto, creyendo no favorecer a nadie, en realidad estás favoreciendo a la clase dominante porque no actúas en contra de ella. De hecho este discurso ya lo usaban Mussolini y Hitler. Se lo considera filofascista y oportunista.
PUES YO CREO QUE EL CAPITALISMO PUEDE SUAVIZARSE. PUEDE SER DE ROSTRO HUMANO.
Puedes creer misa. En realidad en tiempos de bonanza en España, dos de cada diez personas vivían en la pobreza.
Es muy cínico aceptar que alguien va a vivir pobre o peor que tú a cambio de que seas “clase media”.
PUES VETE A CUBA.

viernes, 28 de febrero de 2014

Un esquirol es un piquete

Se puede ser piquete y esquirol al mismo tiempo.

Los primeros, conocidos por negar el derecho a los segundos de asistir a su lugar de estudio o de trabajo, pueden llegar a ser -y en realidad son- la misma persona.
Desde los mass media se ha intentado criminalizar la huelga, así como también negativizar la figura del "piquete". Y de hecho lo han conseguido. Pero a mí no me interesa tanto su sentido negativo, sino a quién se reconoce como tal.
Desgranando las consecuencias de las acciones de los esquiroles, nos encontramos con que ellos, al asistir a su lugar de trabajo o centro de estudio, rompen la lucha y por ende hacen disminuir el poder de presión de la huelga. Por lo que lo que provocan es que, ni el trabajador, que está a punto de sufrir un ERE, ni el estudiante, que no puede pagarse la matrícula, vayan a poder asistir a su lugar de trabajo (debido al despido) o centro de estudio (debido al impago), respectivamente.
Cuando el esquirol comprueba que no puede ocupar su lugar de trabajo, o que no puede estar en clase, es entonces cuando menciona sus supuestos derechos: “tú tienes tu derecho a hacer huelga, yo mi derecho a asistir a clase/trabajo”. Lo que no saben, empero, es que ese “derecho” al que tanto hacen referencia, sencillamente no existe. Y no existe porque si ese derecho fuese supuestamente un derecho, sería universal. Los y las que no tienen trabajo ahora mismo, lo tendrían. Y los y las que no pueden asistir a clase, podrían. Pero eso no sucede. Por tanto, ya no es un derecho, sino que es un privilegio. E intentando asistir a clase/trabajo lo que en realidad están haciendo es luchar por perpetuar su privilegio. En consecuencia, vemos que ellos y ellas -esquiroles- en realidad están siendo cómplices del paro y de que haya personas que no puedan pagarse su matrícula. De lo que se deduce que, si lucharan por su derecho a ir a clase/trabajo, siendo los derechos universales, estarían luchando también por los que no pueden asistir a clase/trabajo. Sin embargo, vemos que eso no es así, sino que casualmente es lo contrario. Al mismo tiempo que puede observarse también que quien lucha por eso mismo que esquiroles dicen luchar, son los supuestos piquetes.
En conclusión, afirmo, a contracorriente de la opinión de masas y usando la definición de ello que dan los medios de comunicación, que los esquiroles hacen la función de piquetes. Y es más, afirmo también que el o la esquirol está vulnerando el derecho a huelga de los y las huelguistas, porque al asistir a su puesto de trabajo o centro de estudio, sencillamente, la rompen.

miércoles, 19 de febrero de 2014

La Educación prohibida



Si hay algo tan desconocido por la sociedad y a la vez tan importante para una ideología como es el anarquismo es, sin duda, la Educación Racional promovida de manera ejemplar por el pedagogo alellense Francesc Ferrer i Guardia con la creación de la Escuela Moderna, caracterizada por basarse en el anti-autoritarismo, el librepensamiento y ser la “creadora” de gran parte de los revolucionarios que luego tendrán protagonismo en la Revolución social de 1936 y de toda la “gimnasia revolucionaria” acaecida durante los años ’30. Aunque en el imaginario social se tiene al anarquismo como un movimiento utópico y violento, el hecho es que es una doctrina mayormente basada en el pensamiento crítico y en la Educación y la cultura. Para el anarquista la educación lo es todo. El anarquista considera que un individuo puede tener piedras, palos, pistolas o cañones; aun así, si no tiene educación, está totalmente desarmado.


¿Qué lleva a los anarquistas españoles y catalanes de principios del siglo XX a darle tanta importancia a la educación y la cultura? Esta importancia surge a partir de ver como en el Estado Español en general, y Catalunya en particular, la Escuela es una institución muy precaria a la que no pueden acceder todas las personas y que están en bajo el control de la Iglesia.

La situación de la educación española en el primer tercio del siglo XX es pésima a comparación con otros Estados socialdemócratas europeos. En aquellos tiempos, el analfabetismo rondaba el 35% de la población adulta, la mayoría de los maestros estaban mal remunerados, la educación primaria y básica solo duraba tres años y la Iglesia Católica ejercía una influencia casi monopolística sobre la institución educativa. El sector universitario es un campo totalmente reservado para la alta burguesía. Era un modelo universitario elitista.

Ante esta situación educativa y la creciente demanda de la separación entre Educación e Iglesia por parte del ala progresista del espectro político, surge un pedagogo de Alella llamado Francesc Ferrer i Guardia, que con ayuda de la herencia cedida por una antigua alumna suya, pone en marcha –y con gran éxito- el proyecto de lo que sería bautizado como Escuela Moderna. La primera Escuela Moderna se inaugura en Septiembre de 1901 y que consigue durante los seis años posteriores crear sesenta escuelas más y unos doscientos alumnos hasta que es clausurada, por primera vez, en 1906. La escuela racional comienza a ganar fama y adeptos entre los sectores anarquistas, sindicalistas y progresistas de la sociedad.

¿Por qué “racionalista? El adjetivo “racionalista” que se le atribuye a la Escuela Moderna de Ferrer i Guardia es una clara muestra de intenciones. Esta nueva Escuela trata de convertirse en la antítesis del irracionalismo de la Educación religiosa y poder llegar a la Revolución Social a partir de la transformación profunda de la conciencia. El entramado de escuelas racionalistas funcionaban como una Educación autogestionada y auto-financiada mediante cuotas mensuales proporcionales a la situación económica de cada familia, e incluso concediendo becas a las familias sin recursos.

Los principios básicos y fundamentales de la Escuela Moderna se resumen en doce puntos:
  1. Educación basada en la Razón y no en la metafísica sobrenatural religiosa.
  2. Una instrucción que prepare a un ser moral y físico sin desequilibrios.
  3. Una educación que construya una moral solidaria y cooperativa, en contraposición al individualismo capitalista.
  4. Necesidad de una enseñanza adaptada a la psicología de cada niño/a.
  5. Una educación totalmente idéntica entre niños y niñas y que sean tratados como iguales.
  6. “Protección e instrucción higiénica” de los niños y niñas para tener una buena salud.
  7. Utilización del juego y de la actividad física para los niños/as pequeños con tal de desenvolver mejor su constitución física.
  8. Vital importancia de la buena preparación de los maestros y un sueldo digno acorde con la importancia de su profesión.
  9. La escuela debe ser el motor que renueve la sociedad.     
  10. Eliminación de premios, castigos y exámenes para eliminar el componente competitivo y fomentar así la cooperación.   
  11. Conseguir que todo alumno pueda pensar por sí mismo y de manera racional una vez terminado los estudios      
  12. El propósito culminante de la Escuela Moderna es fomentar la evolución progresiva de la infancia evitando atavismos regresivos.

El éxito apabullante de la Escuela Moderna y sus discursos anticlericales y revolucionarios provocan que el pedagogo alellense se gane la enemistad de las clases dirigentes y del sector eclesiástico, lo cual provoca que, después de la primera clausura de sus centros en 1906, sea encarcelado y nuevamente clausurados muchos de sus centros, dejando a cientos de niños y niñas sin escolarizar a mitad de curso. A partir de aquí, vemos como Francesc Ferrer i Guardia se convierte en una suerte de mártir de la “neo-inquisición” española. Finalmente, consigue recuperar su libertad tras mucho apoyo popular en las manifestaciones pero sus centros siguen clausurados. Mientras, sus alumnos siguen desamparados sin escolarización y son obligados por la fuerza a volver a las escuelas religiosas, lo cual para muchos alumnos resultó traumático el paso de una escuela basada en la democracia y el librepensamiento hacia una escuela fundamentada en el terror, el castigo y la jerarquía.

En Julio de 1909 se desencadena en la ciudad condal una gran huelga general como forma de protesta contra la Guerra de Marruecos que afecta mayormente a la clase trabajadora, lo que provocará una gran quema de conventos, iglesias y centros religiosos educativos como forma de venganza por el cierre de las Escuelas Modernas. Tanto la élite política como la Iglesia española lo saben. He aquí el motivo por el cual las autoridades del momento culparon a Ferrer i Guardia de ser el promotor e instigador de la Huelga General contra la Guerra de Marruecos. Mediante un juicio sumarísimo manipulado, lo condena a la pena de muerte sin haberse probado nada por lo que se le inculpaba. En la figura de Ferrer i Guardia se quería fusilar no solo al hombre, sino al ideal anarquista. Francesc Ferrer i Guardia fue fusilado la mañana del 13 de octubre en el Castillo de Montjuic. Murió con entereza y valentía gritando: “¡Apuntad bien muchachos! ¡Soy inocente! ¡Viva la Escuela Moderna!”.



“Su crimen fue ser socialista, librepensador; su crimen fue haber creado la enseñanza laica en Barcelona, instruir a miles de niños en la moral independiente, su crimen fue haber fundado escuelas”. Anatole France, Premio Nobel de Literatura en 1921.

Enlaces de interés: http://www.sindicat.net/docencia/docencia29.pdf
http://www.uhu.es/cine.educacion/figuraspedagogia/0_ferrerguardia.htm
http://www.youtube.com/watch?v=-1Y9OqSJKCc



Notas:

Ese período fue conocido como la Semana Trágica, y fue en concreto por el reclutamiento de hijos de la clase trabajadora para el ejército de reservistas que serían enviados a Marruecos.


domingo, 9 de febrero de 2014

El debate político como espectáculo reflejo de la hegemonía

“La forma inteligente de mantener a la población pasiva y obediente es limitando el espectro de opiniones políticamente correctas, pero alentando acalorados debates dentro de los límites de ese espectro” –NOAM CHOMSKY
    La frase que encabeza el presente artículo puede servir como resumen de las ideas y argumentos expuestos a continuación.
   Observar los debates[1] de los tertulianos puede ser una interesante actividad para observar la predisposición ideológica de un debate. Cual disposición parlamentaria cada uno de ellos ocupa un lugar simbólico en el plató.  Normalmente los tertulianos se agrupan en dos bloques que hacen patente el choque de opiniones, cuanto mayor sea el número de tertulianos más diametralmente serán ordenados según criterios de moderación o radicalismo –aunque no siempre-. El debate gira en torno a temas polémicos y principalmente de actualidad.

      La presentación del debate en todas sus facetas técnicas denota el ya corriente “liberalismo político” que trata sobre la inclusión de diferentes puntos de vista políticamente correctos, esto es, sin que las opiniones contradigan o entre en conflicto con la universalizada democracia-liberal de mercado, convirtiendo a las opiniones de los comentaristas en la voz de lo posible dentro del actual marco político. Mientras los debates se mantengan obtusos en este aspecto no podremos considerarlos un debate político puesto que el acto político implica una ruptura con el orden preestablecido y si no existe esa ruptura dejaremos de hablar de política en su pura esencia como la resolución de conflictos y daremos lugar a una puesta en escena de opiniones estériles. Si la política es realizar lo imposible, los principales debates que se nos muestra (LaSextaNoche, El cascabel, El gato al agua, etc.) son debates de cómo realizar lo permisible y a eso se le llama negocios o relaciones públicas, no política propiamente.
La máxima de estos programas se podría resumir en algún que otro mantra aquejado de un profundo relativismo y tolerancia absurda como “cada cual dice su verdad”, algo que ya refutó Aristóteles hace más de 2000 mil años. Mediante esta premisa, la cual trata de igual manera todas las opiniones, el espectador parece verse forzado a identificarse con un punto de vista afín que intente asemejarse lo máximo con sus intereses y valores. Es como si las respuestas posibles a escoger se encontraran en cualquiera de los productos mostrados en escaparate, es decir, únicamente los productos mostrados de cara a la galería. Las respuestas a los conflictos que estén fuera de este espectro serán consideradas políticamente incorrectas, como las siguientes acusaciones por ejemplo, entre otras varias:
·         Acusación de demagogia, manipulación u omisión de información para crear un discurso reduccionista y que gane apoyos.
·         Acusación tu quoque (latinismo que hace referencia a la falacia de un argumento debido a que el emisor del argumento ha incurrido en los errores que este mismo acusa, muy comúnmente recurre a datos manipulados o descontextualizados para validar dicha acusación).
·         Se muestra la propuesta como un anacronismo, como si fuera producto de las condiciones de una época pasada y los elementos que se proponen ya no tiene cabida en el  momento actual.
·         Responder a los planteamientos como utopías e idealizaciones irrealizables.Estas acusaciones son esgrimidas mayormente por sectores derechistas e incluso liberales.
       Ejemplificaré estas cuestiones con la falsa dicotomía izquierda-derecha del PP y PSOE. Muy a menudo, de manera corriente, se plasma la idea de que PP/PSOE son partidos dentro del espectro ideológico clásico burgués[2] como de centro, pero con tendencias a la derecha o a la izquierda. Bien, esta falsa creencia se sustenta sobre la base de los posicionamientos formales ante distintos temas que otorgan a cada partido su “toque personal” y son usados como baza para hacer patente su total diferencia respecto del otro. Este posicionamiento es más simbólico que real, puesto que ambos comparten las mismas bases en políticas y económicas de actuación, como por ejemplo el pacto para la reforma del art. 35 de la Constitución Española para hacer frente al pago del déficit a la banca. Vemos que ese simbolismo permite hacer creer –si es que alguien aún se lo cree- a los votantes que optan por posturas distintas cuando realmente lo que hacen son reforzar el bipartidismo. Esto en el debate se hace ver cuando tertulianos derechistas y cercanos al régimen hacen hincapié en los años de gobernanza de la izquierda, haciendo referencia al PSOE, como los causantes de muchos de los males económicos y de otra índole que afectan al país y no la derivación del régimen franquista a una democracia oligárquica.
     La percepción irreal de esta falsa dicotomía política distorsiona el ideario del ciudadano frente a la política haciéndole perder la confianza en las instituciones públicas y en la participación de los –pocos- procesos democráticos que le es confiado. Esta desilusión se trasluce con frases como “todos los políticos son iguales, solo roban” o “izquierda y derecha misma mierda”. Este juicio a priori resulta peligroso, puesto que al no participar se ofrece mayor poder de decisión a las grandes oligarquías políticas y económicas y puede desembocar en una actitud filofascista ante el hartazgo de la incompetencia y el mirar hacia otro lado de los delegados políticos de la sociedad civil haciendo resurgir respuestas reaccionarias que profetizan el cumplimiento de los deseos inmediatos del “pueblo” o las “masas”...

        La mediatización de las opiniones políticas se convierte en un sucedáneo de la propia hegemonía, como que hay que posicionarse siempre en las posturas ofrecidas por los medios sin que haya posibilidad de transgredir esos límites políticamente correctos ay que con ello se rompen los fundamentos institucionales del propio debate. El único posicionamiento que debe dar cabida en los actuales debates son la verdad y la mentira. La verdad no puede ser fruto de un consenso o negociación entre grupos o individuos (en este caso tertulianos) porque la verdad simplemente es o no es.
     La verdad en su configuración pactada requiere de un consenso entre esta misma y la mentira como punto de partida para iniciar un conflicto ideológico entre los que desean desbrozar por completo la mentira o consenso y dar lugar a una nueva verdad configurada contra los que pretenden convertir esa verdad en una mistificación surgida de otra ideología. Esta “lucha” entre nociones concretas que aspiran a “universalizarse” en la configuración política de la verdad es el objetivo de uno u otro bloque/comentarista en el debate o grupos de presión en los movimientos sociales. De lo que se trata, y esto recae en la responsabilidad de los intelectuales y teóricos, es de –frente a esta “tesis” y “antítesis”- plantear una superación (aufhebung) que trascienda toda ideología y que constituya el instrumento para saber aquello que verdaderamente es, sin falsas premisas desvinculadas del mundo material.
Mi consejo, quiero que seas políticamente incorrecto.


 Por Razvan Sebastian Pantea.


[1] Con “debate” hago referencia a discusiones más o menos mediadas en torno a varios temas protagonizados por más de 2 o 3 comentaristas.