miércoles, 22 de octubre de 2014

ANARCOSINDICALISMO: COMITÉS DE DEFENSA, GRUPOS DE AFINIDAD Y GRUPOS DE ACCIÓN.

Hoy os traemos un artículo histórico y curioso a la par que desconocido para la mayoría de población (incluso para la población minimamente politizada). Hablaremos de tres “estructuras” organizativas que conformaron el famoso sindicato anarcosindicalista CNT, en los años ’30. Nos referimos concretamente a los llamados “Cuadros de defensa”, “Grupos de afinidad” y los “Grupos de acción”. El objetivo del presente artículo no es solo explicar una parte de nuestra historia y despertar la curiosidad de los y las lectoras, sino también explicar las diferencias entre los tres tipos de organización para que no se confundan los tres conceptos entre sí.

Empezaremos por esbozar qué eran los Cuadros de Defensa de la CNT y para qué servían. Estos grupos llamados “Cuadros de Defensa” fueron creados por el sindicato CNT en Octubre de 1934 para cometer la llamada “gimnasia revolucionaria”, que no era más que distintas acciones insurreccionales en distintos puntos del Estado español como método efectivo de preparación y entrenamiento hasta llegar a la revolución proletaria. 

Bien, los Cuadros de Defensa fueron una milicia secreta y anónima del sindicato cenetista, que aparte de las acciones anteriormente mencionadas, tenía como labor la defensa sindical y hacer de piquetes armados en las distintas huelgas. Podemos definir a estas agrupaciones como el ejército clandestino de la revolución social, sumido plenamente en tareas como la de instrucción de armamento, información y espionaje y preparación de la insurrección. No eran una organización independiente de la CNT, al contrario, dependían directamente del sindicato, ya que era la propia CNT quien los financiaba y los nutría con sus militantes. Cada cuadro de defensa empezaba con un mínimo de seis militantes cenetistas, pero con la intención de ir aumentando en número hasta llegar a la totalidad del proletariado. Lo que hay que dejar claro es que no fueron nunca independientes de la CNT, como si lo eran otros colectivos (FAI, Juventudes libertarias, etc.). Estos cuadros fueron siempre la organización armada de la CNT, sometida siempre al mandato del Comité regional y Nacional de ésta.

¿Qué fueron los llamados “Grupos de afinidad”? No fueron más que la estructura organizativa de la FAI (Federación Anarquista Ibérica). Estos grupos se formaban a partir de la unión de diversos militantes, amigos y compañeros de trabajo que tenían una línea ideológica similar en la mayoría de aspectos y que se organizaban para asumir labores y tácticas comunes al grupo. El hecho de que cada grupo de afinidad sólo estuviera compuesto por miembros muy similares ideológicamente, provocaba ciertas disputas y discrepancias entre distintos grupos de afinidad.  Los grupos de afinidad estaban caracterizados principalmente por su autofinanciación, autonomía, federalismo y “transitoriedad” ya que su grado de clandestinidad, hacía que estos grupos nacieran tan solo para efectuar una determinada acción, pasada la cual se disolvían. Esta clandestinidad y transitoriedad eran fruto de la enorme represión policial que sufría el movimiento obrero en general, y el movimiento anarquista en particular. La militancia de los grupos de afinidad iba desde un mínimo de cuatro personas, a un máximo de veinte. Si bien otras de las características de los grupos de afinidad era su escasa financiación y medios materiales, sus labores y funciones eran bastante heterogéneas, pero principalmente se encargaban de todo lo relacionado con lo cultural, esto es, la divulgación y difusión anarquista y científica, la creación de Escuelas Racionalistas y Ateneos, exposiciones, corales y conferencias políticas.

Por último esbozaremos lo que fueron los “Grupos de acción”. Estos grupos nacieron como colectivos armados de autodefensa de los sindicalistas y de los sindicatos durante los años del “pistolerismo” (1917-1923) ante el brutal terrorismo de Estado de aquella época. Fue la única manera de combatir a los “pistoleros” (sicarios) contratados por la patronal y evitar así la desaparición del sindicato CNT a causa del asesinato sistemático de sus militantes.
Los grupos de acción se constituyeron como tal, el diez de Marzo de 1923, aprobado en una ejecutiva sindical con personalidades tan ilustres del anarcosindicalismo español como Joan Peiró y Ángel Pestaña. La ejecutiva consideró la creación de estos grupos como la única forma eficaz de luchar contra el terrorismo estatal y empresarial. Y cómo era de esperar, el Estado y la clase empresarial no tardaron en criminalizar a estos grupos de acción, aprovechando así para criminalizar también cualquier tipo de asociación obrera. Estos grupos de acción no eran exclusivos de la CNT, sino que todo sindicato revolucionario de la época constituyó sus propios grupos de acción como órganos indispensables de la acción directa sindical frente a los abusos laborales de capataces y empresarios así como frente a los abusos policiales. 

La violencia revolucionaria acaecida durante el primer tercio del siglo XX a través de los distintos sindicatos revolucionarios y demás plataformas obreras no existían porque sí, fueron fruto del terrorismo de Estado, arraigado fuertemente en las instituciones del Estado español y organizado paralelamente dentro de los cuerpos policiales. 

jueves, 16 de octubre de 2014

Sobre la supuesta "estupidez" de la clase obrera

Muchos y muchas son las que esputan comentarios tales como "nadie hace nada", "es que son idiotas", y demás lindeces por el estilo.

En respuesta a esto, y para comprender la realidad, debemos tener en cuenta que hay cosas que vemos y podemos tocar, las cuales llamamos materia. Y por otro lado, hay cosas las cuales no podemos, y estan son las llamadas ideas. Ante este planteamiento, nacen varias preguntas: ¿son las ideas las que generan la materia, o por el contrario es la materia la que crea las ideas? Dicho de otro modo, y usando  un ejemplo, ¿es el pensamiento el que crea el cerebro o es el cerebro el que crea el pensamiento?

En relación con estas reflexiones, alguno o alguna pensará "¿pero qué está diciendo este colgao'?". Bien, pues si entendemos que la materia genera los pensamientos, esto es, lo que no se puede tocar, ergo entendemos que de las condiciones de la materia depende el producto que ella produzca, entonces todos aquellos comentarios que hacen alusión a "la gente no avanza" ó "la gente es tonta" no tienen demasiado sentido, pues no somos unos privilegiados que han saltado sobre las fases anteriormente dichas y han alcanzado un pensamiento crítico superior al resto, sino que nuestras condiciones sociales (familia, trabajos, estudios, etc) han hecho que lleguemos a alcanzar estos pensamientos, cuestión que reduce el hecho de concienciar a la gente a analizar las condiciones que les llevan a pensar así y hacer un cambio sustancial para que la situación deje de ser tal.

Por tanto, la situación sólo puede ser cambiada desde la comprensión de las condiciones que se dan a toda la sociedad y no desde una posición de superioridad, como es la relatada anteriormente, y sólo siendo parte de la gran masa de gente, porque, en conclusión, sólo entendiendo cómo se mueve se le puede dar un cambio de dirección.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Mitos sobre la represión de Stalin y su poder


Numerosas han sido las ocasiones en las que me he encontrado leyendo o escuchando cosas como "la represión stalinista", "la locura stalinista", "el genocidio soviético", "Stalin asesino!!!!!" o "Stalin el dictador rojo".

Bien, podría decir que comentarios así han hecho llorar al niño Lenin, y quedarme tan ancho. Pero me gustaría aclarar esos mitos y dejar por fin esclarecida, al menos entre mis más allegados y allegadas, la historia más reciente de la URSS en ese sentido.

Podemos (no, no me gusta Pablo Iglesias) empezar hablando del sistema político de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Aunque en estos casos es mejor comenzar por la duda más trillada: ¿tenía el Partido Comunista de la Unión Soviética algún poder de facto en ese sistema político? La respuesta es no. El Partido únicamente seguía siendo la herramienta ideológica, de organización y concienciación de la población soviética para solidificar el socialismo y prevenirse de ataques propagandísticos y demás agresiones. De aquí, se llega también a la conclusión de que el Partido no se podía presentar a las elecciones de las asambleas (soviets). Es decir, quienes se presentaban eran personas de forma individual, que el partido no podía proponer. Evidentemente, habían más capas sociales en la sociedad soviética, por lo que podían fundar sus organizaciones también.

En esta línea, existían varios tipos de soviets: el sindical, el local, rural, comarcal, de ciudad, de distrito, provincial, supremo,... etcétera. Cada uno escogido por sufragio universal y elección directa y libre, y cada uno con su comité ejecutivo elegido directamente por el soviet. De modo que de las competencias de cada Soviet se desprendía un sistema erigido de abajo hacia arriba. Además, este modo de funcionar daba la opción de que cada delegado era revocable por sus electores, algo mucho más sencillo si se trataba de personas en forma individual y no de partidos.

Por lo tanto, y es necesario volver a hacernos la pregunta: ¿era posible, dada esta estructura, que el PCUS o su secretario general tuviese algún poder de facto? De nuevo, la respuesta vuelve a ser no.

Éste era y es uno de los sistemas más democráticos que pueden haber, puesto que la mayoría trabajadora controlaba todos los ámbitos de su vida. El empleo, la vivienda, los servicios, la industria,...

En conclusión de este apartado, si en los soviets había una mayoría de personas militantes del partido comunista (normalmente el 60%), el partido podía seguir siendo la herramienta ideológica, de organización y concienciación de la población soviética para solidificar el socialismo y prevenirse de ataques propagandísticos y demás agresiones.

Ante esto y una vez aclarado que superestructuralmente no era posible que el partido tuviese un poder de facto, sino que debía ser elegido por la población, sólo nos queda acudir a la historia y a los archivos secretos de la KGB (de modo que los argumentos tengan veracidad) para comprobar si Stalin fue algún tipo de tirano rojo, aunque ya haya quedado demostrado que esto no era posible. Simplemente para acabar con toda duda posible.

Resulta que en dichos archivos se cuenta la historia de que Stalin no fue presidente del Consejo de Ministros (comité ejecutivo del Soviet Supremo) hasta el año 1941, sucediendo a Molotov. Lo que nos lleva ya a romper con el primer mito de la "represión Stalinista", puesto que esta supuesta ola de gran terror marcho por las tierras soviéticas desde el 1934 al 1938.  ¿Qué pasó justo en esa fecha? Que Yagoda, que no iba a ser Comisario de Asuntos Internos, asesinó a Menzhinsky, individuo propuesto por Stalin para tal puesto, asesinando posteriormente a otros dos hombres que llevaban la línea de Stalin en el Partido, de modo que pudo ser propuesto por los que sustituyeron a los muertos (que fueron Serguei Kirov y Máximo Gorki). De estos crímenes se autoconfesó culpable en 1938. Y en 1936, cuando fue detenido, en su lugar se colocó a Nikolai Ezhov. Cuyo periodo en el puesto fue el único en el que la NKVD no tuvo que rendir cuentas de sus actuaciones. 


Posteriormente, Stalin usó su secretaría personal para investigar estos casos, y ante las evidencias, Ezhov tuvo que dimitir, siendo automáticamente encarcelado autoconfesándose culpable de sus crímenes (los que le suelen otorgar a Stalin). Según cifras de los archivos de la KGB, desde 1930 hasta 1953 habrían sido condenados a muerte 786.000 detenidos. De los cuales no se sabe cuántos eran políticos y cuántos no. Además de ser periodo de guerras, de entreguerras y de guerra fría.
Luego de eso, por consejo de Stalin, en el lugar de Ezhov, el Soviet Supremo escogió a Lavrenti Beria. Y de ese hecho se desprendió la liberación de millares de personas inocentes. De lo que se cristaliza otra pregunta, ¿cómo iba a Stalin, suponiendo el hipotético poder dictatorial que se le atribuye, a quedarse en minoría en el partido por iniciativa personal? La respuesta se llama Nikita Jruschov, quien le sucedió después de su muerte en la secretaría general del partido. El mismo que, junto con Karl Radek, empezaron y extendieron el culto a la personalidad de Stalin.

No es casualidad que después de que Stalin falleciera, Jruschov pronunciase su discurso secreto en el XX Congreso del PCUS acusando a Stalin de promover culto a la personalidad (algo que el propio Stalin criminalizaba públicamente) y crímenes contra la humanidad, obteniendo así el poder del partido. 
Por otro lado, tenemos también el mito del Holodomor (la gran hambruna de la URSS); mito extendido por grandes empresarios como Hearst o escritores como Conquest y que en verdad fue un conflicto, es decir, un levantamiento armado de 1932 en el que los campesinos sin tierras colectivizaron las de propiedad de Kulaks establecidos en cooperativas. Estos terratenientes, en realidad, no dudaron ni un momento en coger las armas y quemar los campos donde se cultivaba el grano, por lo que esto produjo una hambruna de grandes proporciones. 
El hecho diferencial, empero, fue que una vez conseguidas las tierras de Ucrania, no hubo una sola hambruna más en la URSS, exceptuando la causada por la guerra. Algo que antes no sucedía, puesto que el pueblo campesino sufría de hambrunas cada cuatro años.

Así que, llegados ya casi al final esta historia, sólo nos queda comprobar cuáles eran las cifras de los famosos y muy trillados Gulags. En la URSS, en 1940, existían 53 campos y 425 colonias de trabajo, los famosos gulags. Se diferenciaban porque las colonias eran más pequeñas y con un régimen penitenciario más relajado que los campos y a ellas se destinaban los presos con condenas más reducidas. En los campos y colonias los presos no estaban recluidos en espacios cerrados sino que trabajaban y cobraban el mismo sueldo que los demás trabajadores, sobre la base del principio de que los presos no podían resultar una carga para la sociedad. Trabajaban durante su jornada laboral (7 horas diarias) y luego debían recluirse en los recintos cerrados y custodiados. En la URSS no había cárceles como las que conocemos aquí, en las que impera la ociosidad: trabajar era una obligación para todos, y no un derecho. Imperaba el conocido principio general de que quien no trabaja no come. 

Pero hay detalles muy poco conocidos. Por ejemplo, hasta 1937 la pena máxima establecida por las leyes soviéticas era de 10 años, y el 82 por ciento de los condenados lo eran a penas inferiores a 5 años. Las penas dictadas por los tribunales populares eran algo superiores, pero en todo caso, sólo el 51 por ciento de los contrarrevolucionarios fueron condenados en 1936 a penas superiores a los 5 años. Cuando en 1937 se elevó el tope de las penas, sólo el 1 por ciento de los contrarrevolucionarios fueron condenados a penas superiores a los 10 años. Ni existía la condena a perpetuidad como en Estados Unidos, ni nadie cumplía condenas de más de 20 años, como en España. 


Y si esto le parece poco al lector, aquí tiene más datos:

Presos políticos en 1939: 454.000 (muchos de ellos Kulaks, pues los condenados ascendieron a 1.800.000 millones), lo que significaba el 1,96% de la población adulta. A los que si les sumamos los presos no políticos, quedaría en 2.500.000, los cuales sólo corresponden al 2,5% de la población adulta. 

Por el contrario, tenemos que en 1996, en EEUU, habían 5.500.000 millones de presos (entre políticos y no políticos), de los cuales correspondían al 2,8% de la población adulta. 

Lo que significa que EEUU, sin padecer un levantamiento armado de las proporciones de la guerra civil en la URSS, ni tampoco la amenaza exterior de ninguna potencia, ni surgiendo de una guerra mundial, ni sufriendo una invasión exterior de las grandes potencias, ni un sabotaje permanente de espías y contrarrevolucionarios, ni finalmente una nueva guerra mundial, tenía un número de presos superior al de la URSS. Y con cárceles totalmente diferentes.


En definitiva, y como último dato, las muertes en los campos y colonias de trabajo, los porcentajes van del 5'2 por ciento en 1934 al 0'3 por ciento en 1953, lo que hace un total aproximado de un millón de presos, la mitad de ellos en el periodo de 1934 a 1939, y siempre por causas involuntarias, como se demostró al difundirse tras la II Guerra Mundial el uso de antibióticos, que redujo notablemente el volumen de fallecimientos. 


Así pues, quedan arrastrados al basurero de la historia todos los mitos aquí demostrados como inválidos, hecho que el lector podrá comprobar en los archivos históricos y secretos de la KGB, como queda mencionado al principio del artículo.


Y a propósito de los días que estamos viviendo: "La existencia del capitalismo sin opresión nacional es tan inconcebible como la existencia del socialismo sin la emancipación de las naciones oprimidas, sin la libertad nacional." 

Josif Stalin

Fuentes consultadas:

Datos recopilados de los archivos secretos de la KGB por parte de: Nicolas Werth (Revista l'Histoire) y J. Arch Getty en American Historical Review. 
Los mismos datos pueden encontrarse en las conclusiones de estos tres autores: Zemskov, Dougin y Xlevnjuk."

lunes, 29 de septiembre de 2014

Por qué el PCE debe desaparecer

Y  no sólo ahora, sino hace ya mucho tiempo. No sólo él, sino también todas sus federaciones y sus proyectos.

Muchos y muchas, al leer el titular de este artículo y lo que sigue, se sulfurarán, se angustiarán, insultarán y padecerán otras muchas más reacciones emocionales y nerviosas que no parecen buenas para la toma del poder de la clase trabajadora.

Ahora bien, si siguen leyendo y le dan una oportunidad a lo que aquí se expone, de momento, verán que a este escrito lo acompaña la lógica, no sólo formal, sino también la dialéctica. Además de otros tantos muchos análisis materiales.


Caracterización del Estado Español


Como apuntamos en el artículo "¿Es el Estado Español un Estado Fascista?", el Estado Español no es una democracia burguesa, puesto que está en la fase agonizante del Capitalismo, es decir, Capitalismo monopolista de Estado. ¿Qué significa eso? Que no hay una competencia interna dentro de la burguesía, sino que ésta está agrupada y unida como clase social, sirviendo a la legalidad impuesta por la oligarquía. Es decir, esa es la diferencia. Mientras que en democracia burguesa, la legalidad es genérica y la forma de dominación estatal (superestructura) atiende a ella, dando pie a una competencia entre diferentes burguesías (industrial, comercial, bancaria,...), en la forma de dominación estatal que surge de la monopolización atiende a la legalidad a medida de la oligarquía monopolista. Por tanto, la burguesía queda unida en un bloque hegemónico del poder, en burguesía financiera u oligarquía.

Pero, ¿ese es el final del análisis que caracteriza al Estado Español? ¿Es diferente la oligarquía franquista de la que hay ahora? ¿Fue ésta derrocada? La respuesta a las tres preguntas es no. Por tanto, de ella surge la superestructura o forma estatal de dominación fascista.

Como ya dijimos en el artículo más arriba mencionado, es erróneo identificar el fascismo como un alto grado de represión, pues no es tanto el qué sino el cómo. Además, describir un proceso histórico como "la oligarquía franquista decidió, sin autoinmolarse, dejar de ser franquista e instaurar una democracia" es cuanto menos ahistórico y antimaterialista.

Cómo fue ésto posible


La respuesta es bien sencilla: si no fueron las fuerzas antifascistas las que tomaron el poder y reestablecieron la legalidad republicana (cosa difícil, ya que en los años sesenta ya estaba resuelto el monopolismo de Estado) haciendo pasar por el aro de una superestructura no fascista a la oligarquía, fue ésta misma la que hizo pasar por el aro a todas las fuerzas antifascistas (en el caso de querer ser legales). Por tanto, fueron éstas últimas las que renunciaron a todo principio y se unieron al bloque hegemónico del poder, renunciando a toda relación con la clase trabajadora y a todo objetivo revolucionario. Es decir, renunciando al socialismo y al bienestar del proletariado.

A nadie le sorprendería, pues, que el PCE participara en el pacto constitucional y en el proceso de escritura de la constitución, entre otras cosas. Pero para los defensores de este partido, que de seguro vendrán a espetar que el PCE ya rompió su pacto, vendrá mejor esta modificación: a nadie le sorprendería, pues, que el PCE participe en las elecciones, esté integrado y hable de democracia sin matices de clase, condene toda confrontación abierta con el Estado Español, acepte la legalidad de la oligarquía fascista actual, y reciba subvenciones del Estado Español, entre un sinfín de hechos parecidos.

Parece evidente, con esto, que el proceso de "transición" fue en realidad una traición, y que sin la colaboración de fuerzas como éstas, no habría sido posible y no seguiría siendo posible la continuidad de este régimen.

Alternativas propuestas por el PCE


A todo esto, el PCE responde que no hay otra opción que integrarse en el sistema para poder conseguir el socialismo, puesto que no hay una suficiente acumulación de fuerzas ni una conciencia revolucionaria que pueda dar esa opción. Por lo que además -dicen- lo que primero tendremos que hacer es ir a por la república, y después a por el socialismo.

Bien, podríamos enumerar cuántos fallos tiene dicha reflexión, pero serían demasiados, así que uno de los más importantes podría ser la táctica de no esperar a que la conciencia revolucionaria nazca sola, puesto que este acto condena a la clase trabajadora al mayor espontaneísmo y a la incapacidad de organizarse. Tampoco puede escudarse el Partido en que no hay conciencia revolucionaria para organizar una revolución, si precisamente es él quien debe crear tal conciencia. Y mucho menos intentar concienciar por etapas usando la misma excusa. Por otro lado, esa dificultad añadida para crear conciencia revolucionaria viene dada por un mensaje implícito que se da a las masas cuando el Partido sólo las acompaña en sus luchas parciales o económicas ("¡contra los recortes!" pero no "¡por el socialismo!"), y ese mensaje es: se pueden conseguir cosas buenas dentro del capitalismo que te hagan vivir bien sin necesidad de socialismo. O incluso: se puede llegar al socialismo o elevar la conciencia a conciencia revolucionaria con las luchas parciales (cuando se acabamos de demostrar que no).

También observamos como el PCE (o más concretamente IU) peca de electoralismo cuando engaña -literalmente- a las masas y las llama a votar para "acabar con la troika", "echar a la mafia", y otras sandeces que no será menester repetirlas. Huelga explicar por qué esto no es posible, tenemos ejemplos como Chile o el mismo Estado Español, en cuya historia encontramos la valiosa enseñanza de que no es posible conseguir el socialismo por vía electoral/reformista. Y precisamente en el caso concreto actual del Estado Español, intentar confrontar directamente a la oligarquía financiera sería acabar en el basurero de la Ley de Partidos, como les ha pasado a otros. Y en la misma dirección, concluimos que si esto llegara a pasar, es decir, si IU llegara al poder por la vía electoral y suponiendo que no existiese una maquinaria estatal de dominación fascista, provocaría la mayor respuesta en armas que podría encontrarse por parte de la oligarquía. ¿Y cual sería la respuesta de las masas? Ninguna, puesto que IU, sin quererlo, con su práctica, les habría transmitido que ellos se encargan de todo, algo de lo más idealista, puesto que sin el apoyo de las masas en armas, no es posible expropiar a la oligarquía fascista española, en alianza con la oligarquía alemana y europea.

Que esa es otra, la conversión del PCE, con ese mensaje implícito en esa práctica, en una élite política. Algo, por definición, alejado de la clase trabajadora.

Asimismo, y para no extender más este apartado aunque se pueda escribir un libro, también nos encontramos con la táctica del instrumentalismo o de los frentes de masas. Y es que el PCE -dice- creó IU con la intención de atraer a las masas y después concienciarlas. Pero veamos otra vez los fallos que contiene: si el PCE quisiera crear un frente de masas partidista, éste no debería presentarse a las elecciones, puesto que, como ya hemos explicado, el PCE debería llamar a la abstención activa en las elecciones, y la función de su frente de masas sería la de explicar por qué. En añadido, nos encontramos con que IU sólo se fija en las luchas parciales o económicas que comentábamos antes, por lo que la premisa de "después concienciarlas" tampoco sería conseguida.

Conclusión


Ante la imposibilidad del cambio interno del partido, está la destrucción. Es decir, acabar con lo viejo, con las ideas que no llevarán a la clase trabajadora a su bienestar, y ganar lo nuevo.

Porque, ¿realmente es tan improbable ese cambio? Sí, y de hecho las ideas dominantes del PCE son totalmente contrarias a lo expuesto en este artículo. Es decir, el ideario dominante del PCE es condenar a la clase trabajadora de todas las naciones que conforman este Estado. Y aunque existan autodenominados órganos de reconstrucción del PCE, como sus juventudes, la UJCE, por el mismo motivo, sigue siendo imposible. Además que, "reconstrucción" hace referencia a seguir aumentando la militancia y la organización del PCE, y no la conexión de la teoría revolucionaria con la clase trabajadora. Para llevar a cabo esto último, las ideas dominantes tendrían que llevar en su esencia dicha teoría revolucionaria.

Por lo que, todos esos militantes que quieran comprometerse de verdad y conseguir el socialismo, pero estar dentro del PCE o UJCE les imposibilita alcanzar ese medio que es la revolución, les aconsejo que huyan de allí. Ya no es cosa de revisionismo, sino de lucha de clases.

Como dijo alguien: "El proletariado necesita una herramienta, necesita el Partido. El Partido, que no es lo que estamos acostumbrados a ver; toda esta morralla de vendidos... lameculos, que van a trincar y a pillar siempre. Subvenciones, esto... lo otro.

No, estamos hablando de un Partido para hacer la revolución."

jueves, 18 de septiembre de 2014

PODEMOS engañar y triunfar

Desde KntraKultura hemos decidido que ésta podría ser una buena manera de sacarle el polvo al blog aprovechando además para esclarecer unos cuántos tejemanejes lógico-formales que pueden usarse -y de hecho se usan mucho- para acabar siempre teniendo razón en el campo ideológico.

Para hacerlo, nos basaremos en este reciente artículo del famoso rapero Nega, del grupo Los Chikos del Maíz (recomendamos la lectura íntegra del artículo antes de pasar a leer el que viene a continuación).


Primero, nos gustaría dejar claro que Javier Parra no es de nuestro agrado. Marhuenda, Escolar y cualquier izquierdista, por supuestísimo que tampoco. Ahora bien, cuando llegamos al final del primer párrafo, nos encontramos con una táctica muy peculiar (y ahora viene el núcleo repetitivo por el que Nega se paseará durante todo el artículo): hacer pasar por derrotismo las críticas hacia Podemos. 

El autor, que posteriormente se quejará de conclusiones arbitrarias acerca de la posición de su formación política en los medios de comunicación, adjudica ahora derrotismo, de la misma forma, a toda crítica desde la supuesta izquierda a su organización.
Y así es como el rapero justifica toda la estrategia política sin tener que hacerlo de forma teórico-práctica. Así es como argumenta su leitmotiv: "ganar a toda costa". Y así es como engaña Nega y engaña Podemos (no se pongan nerviosos y nerviosas todavía, más adelante el lector o la lectora podrá ir observándolo por su propio pie).


Así pues, y sin ofrecer un respiro, el artículo prosigue: "Algunos siguen sin entender que los parlamentos burgueses únicamente sirven si nuestro proyecto es el más votado".
Algunos, por desgracia, siguen sin entender que en el Estado español vivimos un contexto de concentración de capital muy sólido (de eso se encargó Franco), y que por muchos votos que consiga un partido en el parlamento, probablemente será objeto de dos finales que no tienen por qué ir de la mano:

1. Sufrir una ilegalización. Cosa que aceptando la legalidad del Estado y las elecciones es improbable que pase.
2. Prometer mucho y no conseguir nada.

¿Por qué éste último punto? Es bien sencillo. Debido a la situación económica mentada anteriormente, es imposible llevar a cabo una regresión en materia de propiedad pública y gestión democrática (recuperar lo privatizado). Como también es imposible, ya no revertir procesos de privatización, sino nacionalizar sectores estratégicos de la economía, o sea, ir en contra de los poderes oligárquicos estatales y europeos.
Es decir, se pueden ir olvidando de seguir en la UE si pretenden cancelar la deuda. O lo que es lo mismo, la patronal es mucho más poderosa que el poder político.

Entonces, ¿qué sería necesario para poder llevar a cabo mínimamente lo que se promete? El ejército o las masas organizadas. ¿Y quién es el capitán general de todos los ejércitos? Felipe VI. Pero espera, ¿de quién es amigo Felipe VI? de los grandes empresarios. ¿Le están diciendo a las masas lo que va a pasar para que puedan estar preparadas y organizadas? Al contrario, "vótame que yo ya lo hago todo". Tic, tac, tic, tac.

Fíjate tú, estoy tan animado que me hago un pareado. Debo estar volviéndome rapero.


Seguidamente y casi sin avisar, nos deleita con otra gran reflexión: "Hay dos formas de transformar las cosas y mejorar la vida de las personas; una es la vía insurreccional, otra es alcanzar mayorías electorales para poder legislar."

Veamos, ¿es que no hemos aprendido nada de la historia? Chile, Brasil, Irán, España,... todos ellos sufrieron golpes de Estado por pensar que se podría legislar a favor del pueblo trabajador tan fácilmente. Sin ir más lejos, en este Estado Felipe González lo prometió todo. Luego, evidentemente, no pudo hacer nada.

¡De eso se encargó el pequeño dictador! El regalito que dejó atado y bien atado fue la oligarquía, que sigue siendo la misma de entonces. ¿Cómo lo hizo? La siguiente frase responderá: "
Y por desgracia no veo una insurrección en marcha."

En el caso de no ver ninguna insurrección en marcha, sr. Nega, encienda usted los motores. No se escude en que no hay conciencia revolucionaria para encender la chispa, si es usted quien está haciendo que no la haya prometiendo a la clase trabajadora que pueden haber cambios dentro del sistema. ¿Qué conciencia revolucionaria van a tener hablándoles de esto? ¿Qué conciencia revolucionaria va a existir si no es usted quien la crea, en vez de gastar tantas fuerzas en lo contrario?

Contradicciones y más contradicciones.

Así pues, llegamos al culmen de la primera rama de su artículo: "
Y por supuesto nunca somos nosotros mismos: echaremos la culpa a los medios de comunicación, el revisionismo, Carrillo, Los Pactos de la Moncloa...".

No señor, echaremos la culpa a la izquierda que engañó, engaña y parece que seguirá engañando. A la que atrasa toda transformación social. La culpa se queda en casa.

Llegados a este punto toca aflojar, pues aún queda mecha por encender.
El lector o la lectora puede parar para tranquilizarse.

Sigamos de nuevo con la conjetura de Nega. No podemos ser un partido que dispute el poder al bipartidismo si nos ponemos a organizar charlas sobre Corea del Norte, Cuba y los presos saharauis, porque no vendrá ni dios.

Bien, está es la táctica del hombre de paja. Yo me invento algo evidentemente equivocado para mostrar que la práxis partidista del adversario es errónea, y así no tengo que dar ningún argumento sobre la validez de la mía. Queda total y automáticamente justificada.
Se nota que de tanto hablar de derrota, Nega ha aprendido de tácticas de guerra. Mirad qué mal lo hacen estos, por lo tanto nosotros lo hacemos bien. Nadie dijo, ni siquiera los posteriormente mencionados revolucionarios, que la táctica para la transformación social fuera esa. Escudarse pues en ese argumento es falaz e incluso criminalizante.

Desde luego, esto es un no parar. No parpadeen porque se lo pueden perder. El siguiente plato habla de las acusaciones vertidas sobre Podemos y su supuesta ascensión auspiciada por los grandes medios de comunicación. Nega advierte: "
El capitalismo tiene una función primaria básica y no es la de perpetuarse sino la de obtener beneficios, por eso al margen de genocida, es también un sistema suicida. Como dice Michael Moore, es un sistema capaz de venderte la soga con la que lo vas a ahorcar. Por eso vende camisetas con la cara del Che. Por eso el coletas va a las tertulias, sencillamente genera audiencia, así lo reconoció Jesus Cintora (Las mañanas de Cuatro). "

Qué bien se le da jugar con el lenguaje. Lo cierto es que si una de las funciones del capitalismo no fuese reproducirse, la educación se habría abolido, junto con la televisión y la institución de la familia. Estos tres últimos son los grandes agentes socializadores de la ideología dominante, gracias a los cuales el sistema se reproduce.

Su argumento, además, es un gran insulto a los presos y las presas políticas que siguen en las cárceles, habiendo sido condenados y condenadas ya en supuesta democracia por llevar a la práctica su ideología comunista, sin empuñar un arma en su vida.
El capitalismo, es evidente, no va a hacer de esos presos una marca ni un producto "antisistema", porque corren el peligro de que en sus propias televisiones, acaben escaldados. Peligro que no corren con el coletas y demás. En añadido, no veremos a LaSexta TV o al Público ser ilegalizados, como otros medios de comunicación y expresión en tiempos no tan pasados.

Ahora, no se sienta único el Nega, pues el capitalismo convierte en mercancía a toda la clase trabajadora, para posteriormente venderla. Es decir, no sólo sucede con él y con sus coleguitas. Sólo que cada servicio y fuerza de trabajo se vende de una forma u otra.

A lo que íbamos, parece ser que se le da bien la defensa superficial. Un ejemplo más: "o
tro de los argumentos estrella son las supuestas similitudes entre el ascenso del PSOE del 82 y el reciente ascenso de Podemos, ciertamente hilarante". Es decir, que lo no hilarante será comprobar que, como le sucedió al PSOE de González en el 82, Podemos no podrá hacer ningún cambio por la vía legislativa que ponga en peligro los privilegios de la clase dominante. Lo no hilarante será ver cómo se sigue condenando a la clase trabajadora, al final, por aventurarse a "ganar sí o sí".

Pero no se bajen que el capitán del navío que todo lo puede, sin mostrar un solo signo de cansancio, espeta: "
No les voy a mandar a leer el programa porque sería muy obvio pero no deja de resultar perturbador que sea el más empleado por los ortodoxos pues ni Lenin, ni Stalin, ni Mao, ni Castro ni cualquier otra figura revolucionaria se autoproclamó nunca ‘de izquierdas’".

¡Ya tardaba en sacarlos! ¿Pero saben qué? ¡Adivinen! ¡Ninguno de ellos escondió que era necesaria la revolución! En otras palabras, los argumentos inválidos son inválidos. Ley universal.


A lo que finalmente, el último bastión que le queda al rapero es escudarse en la gente que hay en Podemos. Presumir de dónde vienen. Me ahorraré comparaciones, pero Bombacci (fundador del PCI junto con Gramsci) acabó en el partido fascista junto a Mussolini. Menos ad verecundiam y más explicar la verdad a la clase trabajadora.

Alguien, además, debería comentarle al victorioso que la historia no empezó cuando surgió Podemos. Que en cualquier caso debería haber seguido el hueco que quedó con el parón del movimiento revolucionario en los años noventa, no con la línea kamikaze de ir por la línea electoralista.


Concluyendo que es gerundio, el mayor problema que tendrá Podemos para aplicar sus reformas no será la imposibilidad frente a los poderes oligárquicos, sino la ausencia de una población movilizada que ejecute por ella misma las promesas que no serán cumplidas.

Podemos, con su praxis, será otra organización más que condene a los pueblos que conforman el Estado español por pecar, no de derrotismo, sino de complejo napoleónico. PODEMOS engañar y triunfar, pero no será un triunfo de las mayorías ni para las mayorías, motivo suficiente para proclamar el fracaso y la derrota inmediata.

jueves, 7 de agosto de 2014

Palestina e Israel: raíces y desarrollo de un sangriento conflicto (II)

El informe del Libro Blanco

En 17 de mayo de 1939, el gobierno británico de Neville Chamberlain publica el llamado informe del Libro Blanco, patrocinado por el Ministro de Colonias McDonald, que alerta sobre los riesgos que implica la superpoblación en Palestina y sobre la emergencia económica que tiene lugar en la zona: no hay suficientes recursos para mantener una inmigración judía ilimitada. Se propone, pues, regularla, estableciéndose un tope de 75.000 inmigrantes durante los cinco años siguientes. El objetivo es lograr que los judíos representen “solamente” un tercio del total de los habitantes de Palestina.

Este informe motiva la ira de los sionistas, que acusan a las autoridades británicas de “desleales” y “traidoras” y convocan numerosas manifestaciones. Incluso la Haganá, que hasta entonces no ha buscado un enfrentamiento directo con el Reino Unido, empieza a atacar los intereses coloniales británicos. Por otro lado, los árabes consideran insuficientes las propuestas recogidas en el Libro Blanco. Sus líderes feudales inician intensos contactos diplomáticos con Londres para lograr la neutralidad de la metrópolis, pero todo resulta en vano. La percepción, por parte del pueblo trabajador árabe, de ser abandonados por su clase dirigente, motiva que arraiguen en él ideas revolucionarias de tendencia marxista. Se trata de un fenómeno relativamente nuevo entre los árabes palestinos.

sábado, 2 de agosto de 2014

Palestina e Israel: raíces y desarrollo de un sangriento conflicto (I)

Se repite la historia cual cuento diabólico sin fin, e Israel, nación dotada con uno de los ejércitos mejor preparados del mundo, castiga una vez más al pueblo palestino mediante bombardeos, asesinatos selectivos y humillantes controles en los checkpoints. Hay más formas de violencia que caen con toda la furia sobre la indefensa población civil árabe, pero las seleccionadas son las que los medios más han dado a conocer. Aun así, y pese a tratarse de un tema de rabiosa actualidad que frecuentemente ocupa las portadas de los grandes diarios occidentales, es importante no dejarse llevar por las siempre peligrosas lecturas del conflicto que algunos periodistas ponen en circulación y que, cómo no, facilitan un posicionamiento favorable a las decisiones tomadas por el gobierno israelí. Para evitar dejarse llevar por este tipo de visiones, es importante conocer bien la naturaleza más íntima de este enfrentamiento. Y para ello debemos ahondar en sus orígenes y analizar las dinámicas ideológicas y geopolíticas que han marcado el carácter del conflicto desde el comienzo del mismo. La intención es ser lo más conciso y riguroso posible; también hay que dejar claro, desde el primer momento, que quien escribe estas líneas no pretende defender la ideología de Hamás ni justificar el integrismo islámico, acusaciones –de escasa calidad, todo sea dicho– que a menudo se les echa en cara a los que denuncian sin tapujos las prácticas del Estado israelí. Si servidor logra que el lector se cuestione las premisas que hasta ahora tenía interiorizadas, reflexione y se informe a través de fuentes alternativas sobre el conflicto, o al menos que introduzca matices en sus planteamientos iniciales, ya se dará por satisfecho.

viernes, 4 de julio de 2014

Desobediencia y protesta social

Ante la escalada de manifestaciones, protestas y movimientos sociales me surge una cuestión de vital importancia: ¿Es legítimo desobedecer?, ¿En un sistema, teóricamente,  democrático es legítimo que el pueblo, o parte de él, “tome” la calle para intentar cambiar unas políticas determinadas? Desde aquí consideramos que es totalmente legítimo protestar y desobedecer a la autoridad cuando vivimos bajo un sistema que mantiene a seis millones de parados, cuando hay cien desahucios diarios, cuando hay más de tres millones de personas en todo el Estado español que viven en la indigencia, es en ese preciso momento cuando más legitimo –y necesario- es protestar y “tomar” la calle.


Si partimos de la base de que realmente no vivimos en un sistema político democrático puesto que no existe una soberanía popular real, desobedecer y protestar se convierte en un legítimo e incluso en un deber de dignidad del pueblo trabajador de todos los rincones del Estado español. En el momento que un Estado vulnera sistemáticamente los Derechos Humanos, o un Gobierno determinado no cumple sus promesas electorales ya vemos como hay suficiente motivo e impulso para que el pueblo, o parte de él, salga a manifestarse a la calle demandando las mejoras que considere oportunas. Llegados a este punto nos puede venir a la cabeza una reflexión interesante: ¿Si hay unas leyes votadas democráticamente por los “representantes” del pueblo, no sería injusto desobedecer a esa legalidad? Ante esa reflexión solo podemos responder diciendo que la democracia sin pan, techo y trabajo es una farsa, una mentira, un teatro y un fraude que no es democracia ni es nada. Es en este punto cuando afirmamos que cuando la ley es injusta, el pueblo está legitimado para tomar la calle una y mil veces.

Otras reflexiones que surgen de los detractores de la desobediencia, es decir, a los manifestantes que tienen todo el derecho a manifestarse y protestar, pero siempre bajo los mecanismos legales y “democráticos”, esto es, siempre bajo la supervisión y vigilancia del Estado y las autoridades. Dicha reflexión es una falacia que lo único que intenta es llevar por unos cauces inútiles para el cambio a las distintas protestas y manifestaciones. Decimos que es una falacia dicha reflexión puesto que si miramos la historia de la humanidad veremos que toda sociedad ha progresado en materia social gracias a la protesta y la agitación popular, y no solo eso, también se ha hecho siempre sin pedir permiso a los “señoritos”. Nunca se ha pedido permiso para cambiar la historia, ¿O acaso pidieron permiso los esclavos de la Antigua Roma para acabar con su esclavitud?, ¿Pidió permiso la naciente burguesía del siglo XVIII para derrumbar el Antiguo Régimen feudal?, ¿Pidieron permiso al Zar Nicolás II el pueblo ruso para cambiar su sociedad e implantar el socialismo?, ¿O quizá pidió permiso la comunidad negra de Estados Unidos para conseguir sus derechos en los años ’60? No, nunca se han conseguido derechos y libertades públicas pidiendo permisos a los amos, señores o Estados que oprimen a la población o a parte de ella.



 En el debate de la desobediencia y la protesta social es imposible no tocar el tema de la violencia. La ideologia dominante, a través de sus medios de comunicación, nos “bombardea” constantemente diciendo que toda protesta y manifestación debe ir por cauces pacificos y no violentos o ilegales, nos dicen también que la violencia nunca es justificable (esto último tiene gracia ya que siguiendo esa lógica, las unidades de antidisturbios de los distintos cuerpos de polícia deberían ir desarmados puesto que nunca se puede justificar la violencia). Bien, hablemos de violencia, ¿Qué es destrozar el cristal de un banco que desahucia a cientos de familias u ocupar por la fuerza pisos vacios propiedad de la banca, comparado con la sistematica violencia policial, institucional y estructural al cual es sometido cada día el pueblo llano? Cuando entre cien antidisturbios de la UIP tiran la puerta debajo de un domicilio para echarla a la calle, eso es violencia. Cuando un grupo de agentes de los Mossos d’Esquadra tortura a un preso y son indultados hasta dos veces por el ministro Gallardón, eso es violencia. Cuando el 22% de los niños asturianos, según UNICEF, vive por debajo del umbral de pobreza, eso es violencia, concretamente de un sistema eocnomico injusto. Podríamos estar horas y horas poniendo ejemplos de violencia a la que es sometida día a día el pueblo, pero lo que queremos decir es que la violencia del pueblo o de los manifestantes no son comparables, ni en número ni en daños, con la violencia que el Estado y el sistema económico capitalista ejerce sobre nosotros y nosotras. Pero mientras sigamos tragando la manipulación mediatica de los grandes medios de comunicación, que sirven a las elites económicas y políticas, y no a medios alternativos, sindicatos de clase y movimientos sociales, entonces seguiremos de rodillas a merced del poder. Porque ya lo dijo en su día Malcolm X: “Si no estáis prevenidos ante los medios de comunicación, estos os harán amar al opresor y odiar al oprimido”.

Ante el momento crítico de crisis económica e institucional, es hora de que el pueblo trabajador tome conciencia de su situación, vea que los que roban de verdad son esos bancos que estafan con las preferentes, y no esos compañeros del SAT (Sindicato Andaluz de los Trabajadores) que expropian en un Mercadona productos básicos de alimentación. Hay que reflexionar ante la creciente criminalización de la protesta y de los movimientos sociales, y desligarse de la manipulación mediática para conseguir la unidad de las clases populares y trabajadoras y de esta manera acabar con la violencia, robo y expolio del pueblo por parte de las elites políticas y economicas.



“La desobediencia, a los ojos de cualquiera que haya leído la historia, es la virtud original del hombre. El progreso ha llegado por la desobediencia, por la desobediencia y la rebelión”. Oscar Wilde. 

viernes, 27 de junio de 2014

Sobre el capitalismo de rostro humano

A los y las idealistas. A los que abogan por un capitalismo de rostro humano.


¿No te das cuenta de que tu idea de mundo ideal está basada en el actual, pero haciéndolo un poco más bonito? Te pondré un ejemplo. ¿Qué pasaría si extrajéramos de tu idea el método de análisis que has seguido y lo aplicáramos a otras épocas? Veamos. Reproduzcamos tu metodología en el feudalismo: yo quiero que todo esté bien, que entre los campesinos y los señores de la tierra haya paz, que el sistema les beneficie a los dos. ¡Y viva el hippie! Sin embargo, no podía ser así. Para que la economía feudal prosperase, los señores de la tierra debían estar contentos. Por eso el sistema les favorecía a ellos.

Ahora vamos un poco más atrás. ¿Qué pasaría si extrajéramos de tu idea el método de análisis que has seguido y lo aplicáramos al esclavismo? Reproduzcamos de nuevo la metodología: yo quiero que todo esté bien, que entre los esclavos y los propietarios haya paz, que el sistema les beneficie a los dos. ¡Yiha! Pero, como en el anterior caso, las cosas no iban exactamente así ni podían ir así. Para que la economía esclavista prosperase, los propietarios debían estar contentos. Y de ahí que el sistema les favoreciera a ellos.
Ahora volvamos a tu idea. Al capitalismo. Sí, no tengas miedo. Y reproduzcámoslo desde fuera: yo quiero que todo esté bien, que entre trabajadores y propietarios haya paz, que el sistema les beneficie a los dos. ¡Y gol por la escuadra! Y ya creo que sabes o te puedes imaginar lo que sigue. Para que la economía prospere, ¿a quién debe beneficiar el sistema? Si tu respuesta es “al trabajador”, vuelve a leer el artículo.
Así que dicho esto, ¿no sería hora de pensar que quizás deberías plantearte que parece ser que siempre hay dos bandos antagónicos e irreconciliables? Pero espera, no te adelantes que viene lo mejor, ¿y si te digo que el objetivo del fascismo era exactamente imponer por la fuerza tu idea? Espero que ahora te estés planteando desde qué bando te estás mirando la historia de la humanidad.
La siguiente pregunta que espero que te hagas podría ser tal que así: ¿y cómo puede ser que esté mirando la historia desde el otro bando y me esté meando en la cara literalmente? Hola, despierta, los medios de comunicación son empresas privadas. No te van a decir que lo mires desde otra perspectiva que no sea la suya, idiota (del griego ἰδιώτης, que no se interesa por la política). Eres tú el que se mea en la cara, no se la van a mear ellos. 
Ahora, aléjate del idealismo que te impregna por un rato (preferiblemente por siempre) y vuelve hacia abajo. Hacia lo material. Hacia el mundo que te dice que “no puedes hacer que dos grupos antagónicos, uno de los cuales tiene estructuralmente el poder, se vuelvan hermanos”. Eso ya se intentó con los procesos nacionalizadores (asignar identidades nacionales) que llevó a cabo el liberalismo político en el s. XIX y posteriormente el fascismo en el s. XX. Y casualmente y por la gracia de dios no beneficiaban a gente como tú sino que beneficiaban al lado de los propietarios una y otra vez.
Así que, como has podido comprobar, el resultado que sale al aplicar tu método de análisis de la realidad a otras épocas es absurdo. O sea que escúchame, si al acabar este artículo sigues en tus trece, plantéate esta última pregunta: ¿estás del lado de la opresión, o del lado de la oprimida? Y entonces vuelve a leer el artículo. Si estás del lado de la oprimida, sólo hay un camino. Presuponer que el capitalismo puede tener rostro humano es no haber entendido ninguno de los modos de producción anteriores a él. 

sábado, 21 de junio de 2014

Sobre el pacifismo o la no-violencia

Son varias las historias que pueden contarte para justificar la táctica única de la no-violencia, pero quizás esas historias son simples ilusiones idealistas. En kntrakultura vimos los mitos sobre Islandia o Gandhi, aunque se podrían ver también algunos más como el logro de los derechos civiles negros, conseguidos después de una revuelta sucedida en numerosos distritos de Estados Unidos y que amenazó con extenderse por toda toda la federación, precedida por la lucha armada del Black Panther Party. Al final EEUU negoció los derechos civiles con los pacifistas, y ya puede verse cuán efectivos han sido esos supuestos derechos.

Un fracaso.

Y lo mismo pasó con los dos ejemplos anteriores, puesto que India pasó a ser controlada por el gobierno británico de forma neocolonizadora; método que le salía más rentable que la administración directa colonizadora.

Estos pacifistas se encargaron junto con los gobiernos de esconder toda la lucha violenta que había provocado cambios, y se alzaron como los adalides de derechos conseguidos, dejando en el olvido a los y las que murieron por luchar por lo mismo que ellos.

Una vez demostrado que la no-violencia o el pacifismo son totalmente inútiles o ineficaces, habría que analizar la posición de la no-violencia en el contexto actual. Dicha posición, hoy en día, implica privilegio. Ya sea desde la posición de clase media, de clase media blanca, de ciudadano blanco occidental, de hombre blanco heterosexual, o sucedáneos.

Actuar de forma pacífica implica dejarlo todo nuevamente en manos de las élites políticas (partidos políticos), puesto que el pueblo no toma partido directamente y son éstas las que deciden qué van a hacer. En cambio, esto no sucede actuando de otras formas que no permitan tanto el libre albedrío de esas élites.

Y ahora vienen las preguntas. Cómo podrá pedirle el pacifismo a un trabajador o a una trabajadora que se deje de violencia cuando la violencia ya la está sufriendo él o ella en sus carnes cuando sus vidas dependen totalmente del beneficio y la solvencia del empresario. Cómo podrá pedirle el pacifismo a una persona negra que se deje de violencia cuando la violencia ya la está sufriendo él o ella en sus carnes cuando el número de presos negros es 6,6 veces superior al número de presos blancos. Cuando se ven obligados a la marginalidad. Cómo podrá pedirle el pacifismo a los trabajadores y las trabajadoras de países subdesarrollados, explotados y expoliados que no se alcen en armas cuando sufren esa violencia diaria. Cómo podrá pedirle el pacifismo a mujeres, transgénero, gays, lesbianas, bisexuales e intersexuales que no usen la violencia revolucionaria contra la opresión patriarcal milenaria. Cómo.

La violencia ya está aquí. Y lo que la no-violencia le está pidiendo a esa gente es que protesten pacíficamente y sin molestar hasta que alguna élite política que represente parcialmente los intereses de esos colectivos gane unas elecciones. Y hasta entonces, que sigan aguantando esas opresiones.

Es decir, la actitud pacifista es una actitud de privilegio. Y la conclusión es que del privilegio nace la opresión y la perpetuación de ésta. El pacifismo es la complicidad con la opresión.

"La gente de Irak tampoco debe defenderse. Sólo si 
mueren como civiles sus muertes serán contabilizadas y lloradas por lxs activistas 
pacifistas blancxs que, el día menos pensado, lograrán llevar adelante una protesta 
lo suficientemente grande como para detener la guerra. " (Peter Gelderloos)